En el documento de trasferencias de jugadores de clubes afilados a la FIFA, hay un articulo dedicado a la influencia de terceros. En este caso, Racing es quien estaría presionando al América de Cali para que no venda al jugador a la Argentina en el corto plazo.
«Ningún club concertará un contrato que permita al club contrario y viceversa o a terceros, asumir una posición por la cual pueda influir en asuntos laborales sobre transferencias relacionadas con la independencia, la política o la actuación de los equipos del club», expresa en principio el artículo 18 bis. En ese caso, la Academia no debería interferir la labor del jugador en el futuro, sea cual sea el mismo.
Luego, agrega: «La Comisión Disciplinaria de la FIFA podrá imponer sanciones disciplinarias a los clubes que no cumplan las obligaciones estipuladas en este artículo».
River se interesó en esta condición debido a sus deseo por repatriar a Juanfer, no solo por al historia entre ambos, sino también por la buena relación que tiene con Marcelo Gallardo. Si el colombiano no tenía la obligación de jugar en su país por causa de la enfermedad de su pareja, hoy sería nuevo jugador del Millonario.
La cláusula anti River es real, pero no tiene validez si se basa en la ley que impone la FIFA. Sin embargo, falta definir si es prohibitivo o si tiene algún gris. En caso de ser prohibitiva, Racing se expone a pagar una multa tal y como lo ordena el punto número dos del artículo 18 del ente máximo del fútbol mundial.
Cabe destacar que aun no está claro qué es lo que impone la Academia en su totalidad. Es decir, deben definir si la cláusula al club colombiano es de total prohibición o si puede ser habilitada con un requerimiento económico.
Pero River podría correrse de la ley y, si se quiere, llevarse a Juanfer de nuevo. ¿Por qué? En lugar de comprarlo al América de Cali o que vaya a préstamo, el propio jugador puede rescindir su contrato, lo que lo convertiría en un agente libre que puede arribar en cualquier institución.