Los números que destruyen el relato libertario: el 65% de los argentinos se queda sin un peso antes del día 20
En una contundente demostración de la profunda ceguera social, la insensibilidad humana y la falsedad del discurso económico que emana desde la Casa Rosada, un conjunto de exhaustivos relevamientos privados desnudó la cruenta realidad que atraviesan millones de familias en la República Argentina. Mientras el presidente ultraderechista Javier Milei se burla públicamente de las víctimas de su modelo de ajuste afirmando sin pudor que «es absurdo» sostener que el dinero no alcanza hasta fin de mes, las frías cifras de la economía real demuestran que más del 65% de la población agota la totalidad de sus ingresos antes de llegar al día 20 de cada mes.
El contraste entre la narrativa oficialista y el sufrimiento cotidiano de los sectores populares y las clases medias quedó expuesto durante una reciente intervención del mandatario nacional ante empresarios del sector petrolero y energético en la provincia de Neuquén. Allí, Milei desacreditó los reclamos salariales y desconoció el colapso del poder adquisitivo que su propio Gobierno provocó mediante la devaluación, la desregulación de precios esenciales, el tarifazo en los servicios públicos y la destrucción del mercado interno.
Sin embargo, los datos arrojados por un reciente estudio de la consultora Zentrix pulverizan las mentiras presidenciales: un abrumador 65,3% de los encuestados afirmó que sus salarios e ingresos mensuales se agotan, como máximo, el día 20 del mes. El desglose de la muestra revela un escenario de indigencia y desesperación social todavía más grave: un 6,9% de los consultados indicó que el dinero se le termina de forma dramática antes del día 5; un 13,5% apenas logra estirar sus recursos hasta el día 10; mientras que un 18,5% queda completamente desfondado al llegar al día 15.
Brecha de clase y el abismo del endeudamiento para comprar comida
La investigación pone al descubierto la feroz desigualdad social que profundiza el modelo de La Libertad Avanza. Entre los sectores de menores ingresos y las barriadas vulnerables, el 59,6% de las familias manifestó que sus recursos no superan la barrera del día 15 del mes, elevándose al 83,3% la proporción de hogares que quedan en cero antes del día 20. En la vereda opuesta, el 61,9% de los encuestados pertenecientes a los estratos de clase alta confirmó que logra llegar holgadamente a fin de mes e incluso conserva capacidad de ahorro e inversión financiera.
Frente a la pulverización de los sueldos y la imposibilidad de cubrir los gastos mínimos de subsistencia, la población se vio forzada a recurrir masivamente al endeudamiento como una rueda de auxilio desesperada. Según un informe elaborado por la firma Inteligencia Analítica, el 44,5% de los hogares argentinos contrajo deudas bancarias o informales con el único objetivo de comprar alimentos, leche y productos básicos de la canasta familiar. Asimismo, un 32% debió financiar a crédito el pago de servicios públicos esenciales (luz, gas, agua), impuestos, alquileres, expensas y gastos indispensables de la vivienda.
En términos globales, un indignante 76,5% de la ciudadanía identificó el sostenimiento de las necesidades vitales e irrenunciables como el motivo central de su endeudamiento, destruyendo la mentira libertaria de que los argentinos se endeudan para consumos suntuarios o extraordinarios. Como consecuencia de este espiral de ahogamiento financiero, el 34,9% de los hogares debe destinar actualmente más de la mitad de sus ingresos mensuales únicamente a pagar las cuotas de tarjetas de crédito, préstamos personales y obligaciones acumuladas.
Bucle de deudas, morosidad récord y el colapso del salario disponible
La crisis que el Gobierno nacional pretende invisibilizar mediante la manipulación mediática generó una peligrosa bola de nieve en las finanzas de las familias. El 63,2% de los relevados confesó haber tenido que pedir dinero prestado o tomar una nueva deuda para cancelar una obligación previa en más de una oportunidad durante los últimos seis meses. Si a esta cifra se le adicionan aquellos que debieron recurrir a esta maniobra en una ocasión, la proporción de argentinos atrapados en este bucle de sobreendeudamiento alcanza un escalofriante 77,2%. Las tarjetas de crédito concentran los mayores niveles de mora, al punto de que solo un escaso 36% de los usuarios logra pagar habitualmente el resumen total del plástico.
Los datos sobre la morosidad fueron ratificados por el economista Claudio Caprarulo, integrante de la consultora Analytica, quien advirtió que para el mes de agosto el 28% de los deudores del sistema registraba atrasos superiores a los 90 días en sus compromisos financieros, situándose la deuda mediana en mora en torno a los $653.000. Este cuadro de cesación de pagos generalizada es el resultado directo del deterioro sistemático de los ingresos frente a una Canasta Básica Total que en septiembre exigió $1.632.505 para que una familia tipo de cuatro integrantes no caiga debajo de la línea de pobreza.
Las estimaciones técnicas elaboradas por Analytica confirman que durante la era libertaria los ingresos reales de la población sufrieron una estrepitosa caída de casi el 8% respecto del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023. Más grave aún resulta el desplome del «ingreso disponible» —aquél dinero que resta en el bolsillo de los trabajadores una vez abonados los gastos fijos de tarifas, vivienda y transporte—, el cual sufrió un hachazo destructivo superior al 16% desde septiembre del año pasado.
En paralelo a la fiesta financiera que la gestión de Milei le garantiza a los especuladores y bancos amigos, los indicadores sociales del país continúan desbarrancándose: en el último año la pobreza escaló del 31,6% al 32,3%, mientras que la indigencia y el hambre estructural treparon del 6,9% al 7,5%. Los números desmienten de forma categórica el relato oficialistay exponen la crueldad de un modelo que ahoga a las familias argentinas mientras su Presidente ataca la realidad con discursos delirantes.


