«Mankeeping»: La Sobrecarga Emocional que Agota a las Mujeres y Aleja del Amor de Pareja
Un nuevo concepto, el «mankeeping», desarrollado por el Instituto Clayman de la Universidad de Stanford, está revelando una forma de trabajo emocional no remunerado que afecta predominantemente a mujeres heterosexuales en sus relaciones de pareja. Este fenómeno describe la tendencia de las mujeres a asumir roles como contener, calmar, acompañar, organizar y apoyar emocionalmente a sus compañeros, una carga que, en la mayoría de los casos, no es recíproca.
Este desgaste invisible resta energía, tiempo y salud emocional a las mujeres que lo sostienen. Angelica Puzio Ferrara, psicóloga del desarrollo y autora principal del estudio, señala que este patrón responde a una profunda carencia en las redes sociales masculinas. «En Estados Unidos, uno de cada cinco hombres afirma no tener amigos cercanos», explicó Ferrara durante una charla en Stanford. Esta falta de vínculos convierte a las mujeres en el principal —y a menudo único— soporte emocional para muchos hombres, llevándolas a asumir roles de «terapeuta, asistente personal y confidente, todo en uno».
La investigación, publicada en Psychology of Men & Masculinities y difundida por medios internacionales como El País de México, subraya cómo la escasez de vínculos afectivos profundos entre varones empuja a las mujeres a sentirse responsables del bienestar emocional de sus parejas.
Los efectos del «mankeeping» en la salud mental femenina son claros y preocupantes. Las mujeres que experimentan esta dinámica reportan agotamiento mental y físico, pérdida del deseo afectivo y sexual, la sensación de estar atrapadas en relaciones desiguales y dificultades para conectar consigo mismas. Estudios recientes citados por The Guardian indican que el 62% de las mujeres solteras ya no están interesadas en buscar pareja, una cifra notablemente superior al 39% de los hombres, lo que refleja una creciente demanda de autocuidado más que una simple falta de interés romántico.
Combatir el «mankeeping» implica un cambio estructural en las dinámicas de género. Algunas medidas clave incluyen nombrar esta carga emocional para visibilizarla, fomentar la creación de redes de apoyo emocional entre hombres, educar a los varones en inteligencia emocional desde la infancia y en el contexto de pareja, y establecer límites saludables para evitar que el cuidado emocional se convierta en una obligación impuesta.
Este fenómeno, lejos de ser una muestra de amor, es una forma silenciosa de desigualdad emocional que muchas mujeres han soportado sin un nombre. Reconocerlo, gracias a estudios como el de Ferrara, es un paso fundamental para construir relaciones más empáticas, recíprocas y saludables, donde el autocuidado emocional sea un derecho y el peso del vínculo sea compartido de manera equitativa.

