Massa rearma su estrategia hacia 2027 sin apuro electoral

El excandidato presidencial evalúa la interna partidaria, advierte que el antikirchnerismo todavía pesa más que el rechazo al Gobierno y mantiene diálogos abiertos con gobernadores y empresarios.

Una estrategia basada en la paciencia y el análisis

Las oficinas de Sergio Massa en la Avenida Libertador registran un movimiento constante de dirigentes políticos y empresarios pymes de diversos rubros. Sin embargo, a pesar de las ansiedades del entorno, el exministro de Economía evita apurar definiciones electorales. Frente a las presiones para definir candidaturas de cara a 2027, Massa suele apelar a la memoria reciente y recuerda la volatilidad del tablero político: en mayo de 2022, Martín Guzmán lideraba el Palacio de Hacienda, Alberto Fernández planeaba su reelección y Horacio Rodríguez Larreta se perfilaba como el principal candidato opositor. Para el líder del Frente Renovador, especular con escenarios electorales a largo plazo es un error táctico.

Aunque evita hablar de postulaciones personales, Massa realiza un diagnóstico crudo de la realidad de su espacio político. Su hipótesis central sostiene que, en el escenario actual, ni Cristina Kirchner, ni Axel Kicillof, ni él mismo tienen asegurado un triunfo. Según su análisis, el sentimiento antiperonista y antikirchnerista en la sociedad conserva una fuerza superior al descontento generado por la gestión de Javier Milei. Por este motivo, insiste en que la única alternativa viable para el peronismo es consolidar una victoria en primera vuelta, dado que un escenario de balotaje resultaría adverso.

Internas inevitables y la contención del peronismo del interior

En las filas del Frente Renovador dan por descontado que la selección de los futuros candidatos no podrá resolverse mediante decisiones unilaterales ni a través de mesas de conducción reducidas. El espacio se encamina hacia elecciones primarias inevitables, un mecanismo con el que Massa ya tiene experiencia tras competir en 2015 contra José Manuel de la Sota y en 2023 contra Juan Grabois.

En la intimidad de su armado político, el tigrense rechaza de manera tajante los discursos de exclusión o los señalamientos internos hacia los sectores que adoptaron posturas oscilantes frente a las iniciativas parlamentarias del oficialismo. Su estrategia se enfoca en sumar y articular con los mandatarios provinciales:

  • Alianzas estratégicas: Considera indispensables a gobernadores como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta).

  • Electorado compartido: Evalúa que estas figuras comparten base electoral con el peronismo y que, al definirse los plazos electorales, confluirán en el mismo armado nacional.

  • Pragmatismo político: Massa resume su postura con una premisa clara ante sus colaboradores: “Hay que elegir entre ganar y tener razón. Yo elijo ganar”.

El panorama económico y el rechazo a los outsiders

A diferencia de otras experiencias históricas, Massa tomó la decisión consciente de no realizar apariciones mediáticas para remarcar que los lineamientos económicos de su campaña de 2023 —como las advertencias sobre las tarifas de transporte, el desfinanciamiento universitario y la pérdida del poder adquisitivo— se terminaron concretando. Desde su entorno explican que buscar centralidad a través del lamento por una derrota electoral no resulta una estrategia conducente.

El exministro reconoce que el principal desafío del liderazgo peronista actual es reducir los niveles de imagen negativa, que hoy rondan el 60% para las principales figuras del espacio, con el objetivo de equilibrar las mediciones hacia un horizonte de paridad. Mientras observa desde una posición neutral las tensiones internas entre el kirchnerismo y la gobernación bonaerense, Massa descarta que el escenario futuro propicie la aparición exitosa de figuras ajenas a la política organizada (outsiders). Aunque prevé una profundización de las dificultades socioeconómicas y un panorama turbulento para el último trimestre del año, prefiere mantener la cautela respecto a los planes de reelección del oficialismo, consciente de que aún queda un extenso camino por recorrer.