Ópticos bonaerenses advierten sobre el impacto de las pantallas en la salud visual

El Colegio de Ópticos alertó sobre el incremento de la miopía en niños y difundió recomendaciones clave para prevenir trastornos de la vista.

El Colegio de Ópticos de la Provincia de Buenos Aires (COPBA) emitió un alerta sobre las consecuencias negativas que genera la exposición excesiva y prolongada a pantallas de dispositivos electrónicos como teléfonos celulares, tablets y computadoras. Desde la entidad profesional remarcaron que el uso intensivo de la tecnología incrementa el riesgo de desarrollar miopía y diversas alteraciones visuales en niños y adolescentes, motivo por el cual resulta indispensable adoptar pautas saludables de cuidado en el entorno cotidiano.

A pesar de que el uso de herramientas digitales se encuentra plenamente integrado en la vida diaria de personas de todas las edades, los especialistas observan con preocupación que los problemas de visión están apareciendo en etapas cada vez más tempranas. En muchos casos, los primeros trastornos se detectan durante los primeros años de la escolaridad inicial o primaria, cuando los niños comienzan a manifestar dificultades concretas para enfocar el pizarrón u objetos ubicados a mediana y larga distancia.

En relación con este fenómeno, la óptica contactóloga e integrante del Consejo Directivo del COPBA, Ana Laura Vinsenzo, explicó que el período de aislamiento por la pandemia de Covid-19 constituyó un punto de inflexión estructural en la conducta visual de la población. La especialista señaló que la combinación entre el aumento del tiempo frente a pantallas, el encierro prolongado en espacios cerrados y la exigencia constante sobre la visión cercana propiciaron la aparición y aceleración de cuadros de miopía en la población infantil.

Ante este escenario, la institución remarcó que la solución no radica en prohibir o erradicar los dispositivos tecnológicos de la vida cotidiana, sino en promover una convivencia equilibrada que alterne el tiempo de trabajo digital con actividades al aire libre. Vinsenzo puntualizó que la luz natural actúa como un factor protector indispensable para la salud ocular, ya que estimula la liberación de dopamina en la retina. Este neurotransmisor cumple un rol central en la regulación del crecimiento del globo ocular, cuya elongación desmedida está directamente asociada al desarrollo de la miopía. Para obtener este beneficio no es necesario exponerse de forma directa al sol, sino permanecer en entornos con buena iluminación natural y realizar pausas para enfocar objetos lejanos, lo que permite relajar el sistema de enfoque y mitigar el cansancio acumulado.

Por otra parte, la entidad advirtió que las proyecciones científicas internacionales estiman que hacia el año 2050 cerca de la mitad de la población global podría ser miope, una tendencia directamente vinculada a los hábitos de vida sedentarios y al uso intensivo de pantallas. Asimismo, la exposición continua a dispositivos favorece la manifestación del denominado síndrome visual informático, un cuadro cuyos síntomas más frecuentes incluyen sequedad ocular, fatiga visual, visión borrosa y malestares derivados de mantener el enfoque fijo a corta distancia durante lapsos extendidos.

Respecto de los hábitos de lectura y uso nocturno, los expertos desaconsejaron categóricamente el empleo de pantallas en ambientes a oscuras. La falta de luz ambiental provoca la dilatación de las pupilas, lo que incrementa el ingreso de luz directa emitida por los monitores y potencia la fatiga ocular. En su lugar, se sugiere contar con iluminación ambiental tenue. Finalmente, el Colegio de Ópticos recordó que los anteojos recetados deben adquirirse de forma exclusiva en casas de óptica habilitadas, donde la intervención de un profesional matriculado garantiza la correcta adaptación técnica de las lentes.