PAMI al Borde del Colapso Prestacional por Paro Gremial
SUTEPA Amenaza con Profundizar las Medidas de Fuerza si Persiste el Congelamiento Salarial y Hay Despidos
El Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados de PAMI (SUTEPA) ha escalado su plan de lucha, advirtiendo sobre la inminencia de acciones gremiales «más duras» si el Gobierno Nacional no revierte el «congelamiento salarial» que se extiende por casi un año y si no detiene la ola de despidos en la obra social. La medida de fuerza, que ya afectó la atención, pone en riesgo directo las prestaciones de salud para millones de jubilados y pensionados.
El conflicto gremial en el PAMI (Programa de Atención Médica Integral), la obra social más grande del país que atiende a millones de jubilados y pensionados, se encuentra en un punto crítico. SUTEPA, uno de los gremios que agrupa a sus trabajadores, emitió una contundente advertencia a las autoridades nacionales: si continúa la política de congelamiento salarial, que ya supera los 350 días sin un aumento de base, y se concretan nuevos despidos, las medidas de fuerza se intensificarán hasta alcanzar un paro total que impactará en los servicios esenciales.
El malestar en la planta de trabajadores, que incluye a profesionales y personal administrativo, no es nuevo. Desde hace semanas, distintos sindicatos que conforman el Frente Sindical de Unidad (integrado por ATE, UTI, SUTEPA y APPAMIA) vienen denunciando que la falta de actualización de los sueldos, combinada con una inflación galopante, provocó «la caída salarial más grande de la historia del PAMI», erosionando el poder adquisitivo de los empleados en más de un 50% en términos reales.
Un Deterioro Institucional y Salarial sin Precedentes
El núcleo del reclamo de SUTEPA, respaldado por un reciente paro de actividades, radica en el deterioro extremo de las condiciones laborales y la consecuente desmotivación de la planta que sostiene el organismo. La dirigencia sindical ha calificado la situación como una «insostenible» y acusan al Gobierno de utilizar al sector como una «variable de ajuste» en su política de reducción del gasto público.
«Llevamos más de 350 días con los salarios congelados. Desde la creación de la obra social no existen precedentes de un ajuste de esta magnitud. No solo recortan los ingresos de los trabajadores, sino también las prestaciones de los jubilados», expresó uno de los referentes del frente sindical. Además del reclamo salarial, la amenaza de despidos resuena con fuerza, generando un clima de incertidumbre y una profunda preocupación por el futuro laboral. El gremio denuncia que la situación de ajuste no solo impacta en los trabajadores, sino que también pone en peligro la calidad y la continuidad de las prestaciones para los adultos mayores, incluyendo demoras en autorizaciones de tratamientos y el desfinanciamiento de programas sociales clave.
El Impacto en los Jubilados
La profundización de las medidas de fuerza tiene un correlato directo y alarmante en los afiliados del PAMI. Un cese total de actividades podría paralizar gran parte de la atención administrativa y de los servicios de gestión de medicamentos y turnos médicos, afectando de manera crítica a un sector de la población especialmente vulnerable.
La postura del sindicato es firme: la defensa del poder adquisitivo de sus representados va de la mano con la defensa del propio organismo. Sostienen que, al vaciar de recursos y personal al PAMI, se debilita la capacidad de respuesta y se socava su rol social fundamental. Por ello, exigen al Ministerio de Trabajo la urgente reapertura de las negociaciones paritarias para lograr una recomposición salarial que compense la pérdida histórica.
Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial que satisfaga los reclamos del Frente Sindical, lo que mantiene la tensión en aumento. Los gremios han adelantado que, de no haber avances concretos, las acciones se volverán «más duras», buscando amplificar el impacto para forzar una solución a un conflicto que, de prolongarse, podría derivar en una crisis prestacional a nivel nacional. La Justicia ya fue interpelada, con recursos de amparo presentados para exigir la convocatoria a la mesa de negociación. La pulseada entre el Gobierno y los trabajadores de PAMI entra en una fase decisiva, con los jubilados como rehenes de la falta de diálogo.

