Patrimonio de Sergio Iraeta: un crecimiento de 500 millones de pesos que la inflación no explica

El secretario de Agricultura de la Nación duplicó el monto de su declaración de bienes en apenas siete meses de gestión. A pesar de que el listado de propiedades y acciones societarias es idéntico al de su asunción, su fortuna pasó de 538 a más de 1.000 millones de pesos. El funcionario atribuyó el salto a la inflación, aunque los índices oficiales desmienten su justificación.

Sergio Iraeta, secretario de Agricultura de la Nación, ha mantenido un perfil llamativamente bajo desde su desembarco en el gabinete de Javier Milei a mediados de 2024. Su llegada al cargo, vinculada más a su relación de concuñado con Juan Pazo —mano derecha del ministro Luis Caputo— que a una exposición pública activa, se ha caracterizado por la ausencia de conferencias de prensa y un escaso contacto con los medios especializados. Sin embargo, su reciente declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción (OA) ha encendido alarmas debido a una evolución patrimonial difícil de justificar mediante variables macroeconómicas.

De acuerdo con los registros oficiales analizados por el portal Bichos de Campo, Iraeta declaró al inicio de su gestión, en diciembre de 2024, un patrimonio total de $538.199.327,81. Apenas siete meses después, en julio de 2025, el funcionario presentó una actualización donde su fortuna escaló mágicamente hasta los $1.008.867.006,33. Este incremento representa un salto superior al 100% en poco más de medio año, una cifra que resultaría envidiable para cualquier inversor privado, pero que genera interrogantes en el marco de la función pública.

El misterio de los bienes idénticos

Al desglosar las presentaciones, surge una inconsistencia técnica: el listado de bienes es prácticamente el mismo. En ambas declaraciones, Iraeta figura como poseedor del 25% de un departamento de 357 m² en la Ciudad de Buenos Aires, una casa de 634 m² en Tigre (destinada al alquiler) y tres fracciones de campo con vivienda en el partido de Lobería. A esto se le suma una parcela valuada en 17 mil dólares y 60 mil dólares en efectivo.

El grueso de su riqueza proviene de su participación societaria en las firmas Iraeta Hermanos y Reseros del Sur SRL, ambas dedicadas a la actividad ganadera. Lo curioso es que, sin haber adquirido nuevas propiedades, vehículos o acciones, y sin haber vendido activos previos, el valor total de su patrimonio se duplicó en el papel.

La inflación como argumento fallido

Consultado sobre esta brecha de casi 500 millones de pesos, Iraeta respondió a través de su oficina de prensa que el aumento se debía «seguramente al coeficiente de inflación en la valuación de bienes». No obstante, los datos del INDEC contradicen esta explicación. En los primeros siete meses de 2025, la inflación acumulada fue del 17,3%, mientras que la variación interanual se situó en el 36,6%. Ninguno de estos porcentajes se acerca al 100% de incremento que reflejó su declaración jurada.

Si bien el análisis de los activos sugiere que no se trata necesariamente de un caso de enriquecimiento ilícito —ya que los bienes fueron adquiridos con anterioridad a su llegada al Estado—, la situación expone una preocupante desprolijidad administrativa. El hecho de que un funcionario de alto rango presente datos que no guardan relación con la realidad económica del país sugiere una falta de rigor en el cumplimiento de los deberes de transparencia.

Este episodio vuelve a poner el foco sobre la calidad de las declaraciones juradas de los integrantes del Ejecutivo y el interés que estos prestan a la rendición de cuentas ante la ciudadanía, en un contexto donde el discurso oficial se centra en la austeridad y el control estricto del gasto y la ética pública.