Raúl Oviedo rompió el silencio tras el conflicto en el shopping: la dignidad del trabajador no se negocia
El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio pidió disculpas por los incidentes del Viernes Santo, pero denunció que el conflicto fue provocado por el incumplimiento de un acuerdo histórico y por graves insultos discriminatorios desde el interior del centro comercial.
Tras la tensa jornada vivida el pasado viernes en el Bahía Blanca Plaza Shopping (BBPS), Raúl Oviedo, titular de la Asociación Empleados de Comercio (AEC), brindó una entrevista detallada para explicar el trasfondo de una protesta que, según sus palabras, buscó frenar un atropello patronal. Si bien el dirigente extendió sus disculpas a la sociedad por el clima de tensión en una fecha religiosa, fue tajante al señalar que la responsabilidad del conflicto recae en el sector empresarial.
«Hay que ver la película, no la foto», afirmó Oviedo, refiriéndose a que el conflicto se gestó semanas antes. Según el dirigente, el shopping rompió un acuerdo de paz social que tenía 12 años de vigencia. La gota que colmó el vaso fue un comunicado del BBPS en el que aseguraban contar con la anuencia del sindicato para abrir los locales, algo que Oviedo desmintió categóricamente: «Empecé a llamar para que lo cambien y nadie me atendió. Ellos podían abrir si querían, pero no podían obligar a los empleados a ir».
Discriminación y hostilidad desde adentro
El punto más sensible de la declaración de Oviedo se centró en el trato recibido por los manifestantes. El dirigente denunció que, mientras intentaban dialogar para rectificar la información oficial del centro comercial, recibieron constantes gestos ofensivos y ataques verbales de tinte racista por parte de personas que se encontraban resguardadas tras los vidrios del paseo de compras.
«Nos decían ‘negros de m…’, nos hacían fuck you y se nos reían socarronamente. No justificamos la violencia, pero no romanticemos lo otro», sentenció Oviedo. El gremialista aclaró que, pese a lo que se vio en los videos, no se rompieron muebles ni se utilizó combustible, y que la entrada al recinto fue facilitada por la propia seguridad privada del lugar una vez que la situación se tornó insostenible.
El costo de defender el derecho al descanso
Oviedo destacó que su presencia en el shopping tuvo como único fin proteger a aquellos empleados que querían pasar el Viernes Santo con sus familias y que estaban siendo presionados para trabajar. En ese sentido, reveló que posee pruebas contundentes, como capturas de pantalla y audios, que demuestran las amenazas laborales sufridas por los trabajadores, material que presentará ante la Justicia para evitar represalias contra los empleados.
«Estoy a disposición de la Justicia. Si tengo que ir en cana por defender a los trabajadores, lo haré», afirmó con firmeza, trazando un paralelismo con figuras históricas del gremialismo local. Para Oviedo, la apertura de este año fue un intento deliberado de ciertos empresarios por «voltear» los logros conseguidos por la conducción sindical anterior.
El cierre del conflicto
La manifestación se desconcentró recién cuando Héctor Jacquet intervino para modificar el comunicado que el sindicato denunciaba como falso. Oviedo subrayó que la dignidad del trabajador no es negociable, especialmente en un contexto nacional donde el salario apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas. «Soy el primero que quiere que el comerciante gane bien, pero el salario dignifica y la fe de la gente se respeta», concluyó, reafirmando que no permitirá que se carancheen los derechos adquiridos en la ciudad.

