Sexo y pareja: más libertad, más incertidumbre y una monogamia que sigue vigente

Las relaciones de pareja conservan un lugar estructurante en la vida cotidiana, aunque las expectativas y los parámetros sobre las dinámicas afectivas han experimentado profundas transformaciones en las últimas décadas. Según los datos arrojados por el estudio titulado “Sexualidad: hábitos y opiniones”, elaborado de manera exhaustiva por el Centro de Investigaciones Sociológicas de España (CIS) sobre una muestra representativa de adultos residentes en ese país, el 73,4 por ciento de los consultados considera que resulta muy o bastante importante contar con una relación sentimental para poder llevar una vida plenamente satisfactoria.

Al momento de evaluar las características de los vínculos actuales en comparación con las dinámicas predominantes hace cincuenta años, alrededor del 82 por ciento de las personas encuestadas coincidió en que los modelos de pareja contemporáneos permiten una libertad individual sensiblemente mayor. En esa misma línea de análisis, cerca del 76 por ciento de la población relevada sostuvo que las relaciones de la actualidad se construyen sobre bases mucho más igualitarias entre hombres y mujeres.

Valoración de la autonomía y percepción de la inestabilidad

Esta ponderación positiva del desarrollo personal convive de manera simultánea con una extendida percepción sobre la fragilidad de los compromisos afectivos contemporáneos. Casi el 79 por ciento de los participantes en la investigación opinó que las parejas actuales son marcadamente más inestables que en las décadas pasadas, mientras que alrededor del 62 por ciento sostuvo que la vida afectiva en el presente genera mayores niveles de incertidumbre en comparación con épocas precedentes. Se trata de una radiografía directa sobre la visión que la sociedad construye respecto de los cambios en la esfera de los afectos.

Por otra parte, la convivencia en un mismo espacio físico y la preservación de la independencia económica individual no se configuran como alternativas contradictorias o excluyentes dentro de la pareja. De acuerdo con los datos sistematizados, el 84,8 por ciento de los consultados considera importante o muy importante el hecho de compartir un hogar dentro del marco de una relación sentimental. Paralelamente, un porcentaje aún mayor —el 85,5 por ciento— le otorga una trascendencia fundamental a mantener la autonomía económica individual como condición clave del vínculo.

La vigencia de la monogamia y el uso de juguetes sexuales

El informe técnico difundido y analizado por la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) pone de relieve, además, la notable y continuada preponderancia de la monogamia en el mapa de los vínculos reales. Entre la totalidad de los encuestados que manifestaron encontrarse formalmente en pareja al momento de la entrevista, el 97 por ciento señaló de forma categórica mantener una relación exclusiva con una sola persona. En contraposición, las modalidades alternativas como las relaciones abiertas, la no monogamia consensuada y el poliamor se mantienen como registros minoritarios y marginales en términos estadísticos.

Finalmente, en lo relativo a las prácticas y la exploración del disfrute íntimo, el 58 por ciento de la población encuestada declaró haber utilizado en alguna oportunidad de su vida juguetes, lubricantes u otros productos o elementos destinados explícitamente a la búsqueda del placer sexual. No obstante, esta mayor apertura respecto de la incorporación de accesorios tiene límites claros en la consideración social: el 81 por ciento de los participantes respondió de manera tajante que no estaría nada dispuesto a mantener experiencias de índole sexual con robots o androides humanoides dotados de tecnología avanzada.