Sorpresa en “Párense de Manos”: la ex de Fernando Báez Sosa reapareció en público tras una declaración en vivo
Julieta Rossi, ex pareja de Fernando Báez Sosa, volvió a mostrarse en un evento masivo durante “Párense de Manos”, donde Agustín Monzón —nieto de Carlos Monzón— le pidió que fuera su novia ante miles de personas. El gesto, transmitido en vivo, desplazó el foco del ring a una escena cargada de simbolismo y exposición pública.
Un evento de boxeo que terminó siendo noticia por fuera del ring
La tercera edición de Párense de Manos, el evento de boxeo amateur impulsado por Luquitas Rodríguez desde Vorterix, concentró una expectativa particular por el cruce entre Franco Bonavena y Agustín Monzón. El apellido de ambos boxeadores remitía, inevitablemente, a dos figuras históricas del boxeo argentino: Ringo Bonavena y Carlos Monzón.
La pelea fue intensa, pareja y seguida con atención por el público. Hubo golpes fuertes, respeto mutuo y un desarrollo que mantuvo la tensión hasta la decisión final, que quedó en manos de Franco Bonavena por puntos. Sin embargo, el resultado deportivo quedó rápidamente relegado frente a lo que ocurrió minutos después.
La declaración que sorprendió a todos
Con el estadio todavía vibrando por el combate, Agustín Monzón tomó el micrófono y transformó el clima del evento. Ante miles de personas, llamó al ring a Julieta Rossi y oficializó públicamente una relación que hasta entonces se mostraba en redes sociales, pero sin confirmación explícita.
“Quería llevarme una victoria de verdad, una victoria emocional, pidiéndole ser mi novia a Juli Rossi, que me acompañó en todo este proceso. Subí, por favor. Te amo con todo mi corazón”, dijo Monzón. Rossi subió al ring, se abrazaron, se besaron y el público respondió con un aplauso cerrado.
La escena, transmitida en vivo, recorrió rápidamente las redes sociales y portales de espectáculos, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la noche.
Una relación que ya se insinuaba en redes
Para quienes seguían a la pareja en TikTok e Instagram, la declaración no resultó del todo inesperada. Monzón y Rossi compartían desde hacía meses videos con baile, humor y una estética de complicidad que alimentaba los rumores.
Su última aparición pública había sido en los Premios Ídolo 2025, donde protagonizaron un clip viral. “Lo dimos todo”, había dicho entonces Monzón, una frase que muchos interpretaron como una confirmación tácita del vínculo. La propuesta en el ring terminó de oficializar lo que ya se insinuaba en el universo digital.
Julieta Rossi: del perfil bajo a una nueva etapa
La reaparición pública de Julieta Rossi tuvo una carga emocional particular. Su nombre quedó inevitablemente asociado a Fernando Báez Sosa, asesinado el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell, en un crimen que conmocionó a todo el país.
Tras el homicidio, Rossi eligió un perfil bajo. Acompañó a Silvino Báez y Graciela Sosa en las marchas por justicia, evitó la exposición mediática, no participó del juicio y tampoco del documental 50 segundos: el caso de Fernando Báez Sosa, estrenado recientemente en Netflix. Su proceso de duelo transitó lejos de cámaras y declaraciones públicas.
La danza como refugio y reconstrucción
En ese camino, la danza se convirtió en un motor de transformación personal y profesional. En 2023, Rossi se mudó a los Estados Unidos para formarse en el Millennium Dance Complex de Los Ángeles, uno de los estudios más prestigiosos del mundo.
Allí se especializó en disciplinas como reggaetón, urbano, heels y femme style, y construyó una identidad artística propia. Como bailarina y coreógrafa, compartió escenarios con artistas como Ecko, Connie Isla, Aitana, Flor Vigna, Marty D y Yas Gagliardi, consolidando un presente sólido dentro de la industria del entretenimiento.
El pasado sigue siendo parte de su historia, pero su recorrido reciente muestra una etapa marcada por el crecimiento profesional y la reconstrucción personal.
Agustín Monzón y un camino propio
Agustín Monzón, por su parte, también buscó construir una identidad más allá del peso simbólico de su apellido. Nacido en Santa Fe, a los 17 años se mudó a Buenos Aires para estudiar actuación. Antes de acceder a oportunidades en el medio artístico, trabajó como bachero en una cervecería y transitó un recorrido de esfuerzo silencioso.
Su salto a la popularidad llegó con la serie Monzón, donde interpretó a un sobrino del legendario boxeador en el tramo final de la historia. Luego sumó experiencias en realities y eventos mediáticos, hasta llegar a Párense de Manos, donde combinó deporte, espectáculo y una declaración personal que terminó siendo el centro de la escena.
Una escena que excedió el espectáculo
La imagen de Julieta Rossi en el ring, en un contexto de celebración y exposición masiva, marcó un punto de inflexión respecto de su largo silencio público. Sin declaraciones políticas ni mediáticas, la escena funcionó como una señal de etapa nueva, lejos del lugar al que su nombre había quedado atado durante años.
En una noche pensada para el boxeo amateur y el entretenimiento, la historia personal volvió a imponerse como noticia.

