Ucrania bajo la soga: Zelenski rechaza el ultimátum de Trump y promete alternativas al plan de paz de 28 puntos

Last Updated: 22 de noviembre de 2025By

El presidente Volodímir Zelenski ha endurecido su postura al rechazar el borrador de 28 puntos impulsado por Donald Trump y Vladimir Putin para poner fin a la guerra, que exige concesiones territoriales y desmilitarización drásticas a Kiev. Ante el ultimátum de Washington con fecha límite el próximo jueves, el mandatario ucraniano calificó la situación como una disyuntiva entre «perder la dignidad» o arriesgarse a «perder a un aliado clave», mientras la Unión Europea también expresa su total rechazo al acuerdo negociado sin su participación.

El futuro de la guerra en Ucrania y la integridad territorial de la nación penden de un hilo diplomático luego de que el presidente Volodímir Zelenski confirmara la recepción de un controvertido plan de paz de 28 puntos, presuntamente elaborado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en coordinación con el Kremlin de Vladimir Putin. Este plan, que busca terminar con el conflicto que se extiende por casi cuatro años, ha sido calificado como una «capitulación» por altos funcionarios en Kiev y ha generado malestar en Europa.

Aunque inicialmente, durante la noche del jueves, Zelenski mantuvo una postura de cautela, asegurando que Ucrania «necesita la paz y hará todo lo posible para que nadie en el mundo pueda decir que estamos socavando la diplomacia», la revelación de los términos y el ultimátum impuesto por Washington obligaron al mandatario a endurecer su posición en las últimas horas.

Según fuentes periodísticas que filtraron el borrador, el acuerdo exige a Kiev la aceptación de concesiones drásticas y permanentes a Rusia. Entre ellas se destacan:

  • Cesión Territorial: Ucrania debería renunciar a sus demandas territoriales sobre la península de Crimea y la región del Donbás, disputadas desde 2014. Además, el plan contemplaría el reconocimiento de las anexiones rusas en regiones del este y sur del país.

  • Desmilitarización: El gobierno de Zelenski tendría que reducir drásticamente sus fuerzas armadas, estableciendo un límite de 600.000 soldados.

  • Neutralidad y Restricciones: El país se comprometería a nunca ingresar en la OTAN, prohibiría el despliegue de tropas occidentales en su territorio y debería aceptar que el ruso sea declarado idioma oficial.

  • Elecciones: La propuesta también incluiría la organización de elecciones en Ucrania en un plazo de 100 días, un punto que responde a las reivindicaciones de Moscú sobre la destitución de Zelenski.

El ultimátum de Acción de Gracias

 

La presión sobre Kiev se intensificó al conocerse que el gobierno de Donald Trump estableció un plazo perentorio: Zelenski debe responder al plan antes del próximo jueves 27 de noviembre, Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, bajo la amenaza de una retirada total de la asistencia militar estadounidense.

En respuesta a la presión y las exigencias, Zelenski rechazó formalmente el plan el viernes, asegurando que no «traicionará» a su país y prometiendo presentar «alternativas» a Washington.

«Este es uno de los momentos más difíciles de nuestra historia. Ahora nuestro país puede encontrarse ante elecciones muy difíciles: o perder la dignidad o arriesgarse a perder a un aliado clave. O 28 puntos difíciles o un invierno extremadamente complicado», expresó el presidente ucraniano, buscando inmediatamente el apoyo de líderes de Francia, Alemania y Reino Unido para coordinar una respuesta conjunta.

Rechazo unánime en Kiev y Bruselas

 

Dentro de Ucrania, las reacciones fueron de abierto repudio. Dirigentes de alto rango, como Roman Kostenko, comandante y diputado de la Rada Suprema, calificaron los términos de «capitulación». Oleksandr Merezhko, presidente de la comisión parlamentaria de política exterior, sostuvo que el plan parece ser un marco diseñado a medida del Kremlin y acusó a Putin de buscar «ganar tiempo y evitar las sanciones estadounidenses».

La Unión Europea (UE) también manifestó su profundo malestar. Vicepresidentes del bloque, como Kaja Kallas, valoraron los esfuerzos de paz, pero subrayaron que «Para que cualquier plan funcione, necesita el apoyo de ucranianos y europeos». La UE cuestionó enfáticamente no haber sido incluida en las negociaciones, advirtiendo que una paz duradera no puede construirse sobre bases punitivas para Kiev.

Por su parte, Rusia, a través de Vladimir Putin, confirmó haber recibido el plan y afirmó que el documento «puede servir de base para un arreglo pacífico definitivo». El Kremlin, además, intensificó su presión en el campo de batalla, con avances en el frente de Zaporiyia y amenazas de anexar más territorio si Kiev se niega a negociar.

El dilema de Zelenski se produce además en un contexto político interno delicado, donde su gobierno enfrenta denuncias de corrupción. La decisión de Ucrania de aceptar o rechazar el plan no solo definirá el curso de la guerra, sino que también alterará irreversiblemente el equilibrio diplomático en Europa y su relación con el principal aliado que ha sostenido su defensa: Estados Unidos.