Una pelea absurda que derivó en un crimen atroz: Soledad discutió con sus vecinos y la mataron de 12 puñaladas

Last Updated: 20 de abril de 2025By Tags: , ,

Tenía 36 años y cuatro hijos. Fue asesinada en plena calle en El Calafate, cuando volvía de comprar bebidas para el festejo de cumpleaños de su mamá. Tres acusados fueron a juicio y el miércoles se conocerá la sentencia.

El crimen causó conmoción por diversas razones. Era el primero en El Calafate desde el que tuvo como víctima a Fabián Gutiérrezel secretario “arrepentido” de Néstor y Cristina Kirchner, asesinado el 2 de julio de 2020 por tres jóvenes que lo torturaron y estrangularon para robarle en su casa. Fue un estruendo, también, por la mecánica del hecho y la banalidad de la discusión que lo originó.

“La pelea con ellos arrancó una vez que mi hermano Juan, que entonces tenía 16 años, le pegó un pelotazo a un nieto de Luis Zúñiga, de 13, mientras jugaban al fútbol”, detalla Mabel, y cuenta que aquella tarde de 2020, el mayor de los acusados reaccionó con una violencia inusitada: Lo tiró a mi hermano y lo empezó a ahorcar en el piso. Ahí se metió otra hermana mía, Yamila, y le tiró un piedrazo para que no lo matara”.

Durante la segunda jornada del juicio, el hermano de Soledad que presenció el crimen hizo una reconstrucción in situ del hecho.

“Nos cruzaron cuando volvíamos de comprar y nos empezaron a atacar. Cuando vi que tenían cuchillos, quise sacar a mi sobrino para que no lo apuñalaran. Fueron apenas unos segundos y ahí la vi a mi hermana arrodillada y agarrándose del cuello”, contó Andrés Burgos, y retrató lo que fueron aquellos minutos en que la vida de su hermana se apagó en sus brazos: “Me quedé acostado con ella, tapándole la sangre. Le preguntaba de dónde le salía, pero la verdad es que tenía heridas en todo el cuerpo. Y no podía hablarme. Lo intentaba, pero se ahogaba con la misma sangre”.

Una imagen de una de las marchas en reclamo de justicia. (Foto: gentileza familia Burgos)
Una imagen de una de las marchas en reclamo de justicia. (Foto: gentileza familia Burgos)

“Los acusados no se metieron con los hombres: fueron directamente a apuñalar a Soledad”

La investigación probó que, aparte de ser una mujer atacada a cuchilladas entre varias personas, Soledad sufría una miopía degenerativa que le impedía ver con claridad a más de un metro de distancia y el lugar donde fue asesinada tenía poca luz. Además, la víctima tenía un alto contenido de alcohol en sangre en el contexto del festejo familiar.

Estaba bastante tomada y fueron directo a ella. Era imposible que pudiera defenderse”, sitúa Mabel, y vuelve sobre la duda existencial que -presume- jamás la abandonará. “No sé por qué a Sole. Nunca se había metido con esta gente, ni siquiera era con ella el problema. De hecho, la primera reacción de mi hermano Andrés cuando fueron sobre ellos fue proteger a mi sobrino: pensó que el problema era con él por haber hecho ruido con la moto”, evoca.

Si bien se mostró conforme en general con el desarrollo del juicio, Pablo Ferro, abogado querellante junto a Ethel Gassmann, cuestionó la conclusión de la fiscalía al no endilgarle a Verónica Zúñiga la misma responsabilidad que su padre y su hermano en el crimen. “Nosotros entendemos que la condena debe ser perpetua para los tres. Son las acciones de los tres en conjunto las que asesinaron a Soledad”, planteó a TN.

También criticó que la figura del femicidio haya quedado al margen de la acusación fiscal. “Es un crimen de odio a la mujer. Los atacantes no fueron por los hombres, sino que directamente apuñalaron a Soledad”, remarcó.

No hubo ninguna muestra de arrepentimiento por parte de los acusados. Entraron al juicio riéndose como si nada. Se la pasaron diciendo mentiras y ensuciando a mi hermana porque había tomado alcohol en un festejo de cumpleaños, como si ella se hubiese buscado que la mataran de 12 puñaladas”, relató Mabel.

“Intentaron embarrar la cancha planteando el crimen como una especie de Capuletos y Montescos por las rencillas que había entre algunos miembros de ambas familias, y a modo de justificación de la violencia. No fue un homicidio en riña. Las pruebas son contundentes y de un solo lado había armas”, agregó Ferro.

Cuatro hijos -dos de ellos, de seis y tres años al momento del crimen- quedaron sin su mamá y esperan que haya justicia en la sentencia, a cargo de la Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial de Río Gallegos.

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