Argentina en Recesión: El Consumo Masivo se Desploma y Marca un 2024 Devastador
El consumo masivo en Argentina sufrió una caída estrepitosa del 18% en diciembre, consolidando al 2024 como el peor año en dos décadas. La recesión económica impacta de lleno en los hogares, con una retracción acumulada del 13,9% en el consumo a lo largo del año.
Un reciente informe de la consultora Scentia revela la magnitud del desplome. La comparación interanual con diciembre de 2023 expone una realidad preocupante: cifras de esta magnitud no se veían desde la crisis de la convertibilidad.
Radiografía del Desplome:
El análisis por tipo de comercio muestra un panorama desolador en todo el país:
- Supermercados de cadena: A nivel nacional, las ventas cayeron un 17,3% en diciembre y un 14,5% en el acumulado anual. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la baja fue del 16,3% y 13,5% respectivamente. El interior del país se vio aún más afectado, con un derrumbe del 18,1% en diciembre y un 15,4% en el total del año.
- Autoservicios independientes: La caída interanual en diciembre alcanzó el 18,7%, acumulando un 13,4% en el año. En el AMBA, el desplome fue aún mayor, con un 23,9% en diciembre y un 4,4% en el total del año. En el interior del país, el consumo retrocedió un 15,6% en diciembre y un 17,6% en el acumulado anual.
Inflación Persistente:
Este marcado deterioro del consumo se produce a pesar de la aparente desaceleración de la inflación. Si bien el índice de precios del INDEC se ubicó en 2,7% en diciembre, la división Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó un 2,2%, impulsada por incrementos en productos básicos como carnes, pan, cereales, leche, lácteos y huevos. Esto indica que, si bien la inflación general parece ceder, los precios de los alimentos siguen impactando fuertemente en el poder adquisitivo de los consumidores.
El Peor Año en Dos Décadas:
El 2024 se configura como el peor año en términos de consumo masivo en las últimas dos décadas. La recesión económica, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la persistente inflación configuran un cóctel explosivo que impacta directamente en el consumo de los hogares argentinos. La situación recuerda a la crisis posterior a la convertibilidad, evidenciando la profundidad de la actual crisis económica.

