La imagen de Javier Milei cae a su nivel más bajo: Crece el desgaste político y la interna golpea al Gobierno
En medio de tensiones en el gabinete, parálisis legislativa y una notoria pérdida de terreno en el ámbito digital, la aprobación del presidente perforó la barrera del 40%. A pesar de la desaceleración de la inflación, el malestar social y el pesimismo económico complican la gestión libertaria.
El gobierno de Javier Milei atraviesa su momento de mayor debilidad frente a la opinión pública desde agosto del año pasado. En un escenario marcado por el desgaste político y la falta de iniciativa de gestión, el oficialismo no logra revertir una percepción social que se torna cada vez más crítica, incluso frente a la exhibición de algunos indicadores económicos favorables.
Según un profundo análisis difundido recientemente por Cadena 3, el Ejecutivo nacional enfrenta una paradoja: si bien se ha registrado una desaceleración de la inflación que impactó positivamente en las mediciones de pobreza e indigencia, el Gobierno no ha conseguido capitalizar estos resultados en la calle. Por el contrario, la sociedad muestra signos de hostilidad y descreimiento frente al rumbo general de la administración.
Uno de los factores centrales que explica este deterioro es el evidente «apagón» en la maquinaria digital del oficialismo. La presencia en redes sociales, históricamente el bastión más fuerte del espacio libertario para imponer agenda, ha sufrido una severa retracción. Este repliegue comunicacional está directamente vinculado a las feroces internas que sacuden al entorno presidencial, marcadas por las tensiones entre el asesor Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Estas disputas, además, terminan salpicando y desgastando la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni.
A la crisis comunicacional y las peleas intestinas se suma una marcada parálisis institucional y la aparición de escándalos que involucran a dirigentes cercanos a la Casa Rosada. Durante todo el mes de marzo, el Poder Ejecutivo no envió ningún proyecto de ley al Congreso de la Nación, una inacción que profundiza las dudas sobre la capacidad del Gobierno para impulsar y sostener una agenda política propia en el mediano plazo.
Los números que manejan las encuestadoras reflejan este cuadro con una contundencia alarmante para Balcarce 50. Los últimos sondeos indican que la imagen positiva de Javier Milei cayó al 38%, perforando así el piso del 40% por primera vez desde el inicio de su mandato. Este declive está acompañado por un profundo deterioro en la percepción de la economía, tanto a nivel macroeconómico como en el bolsillo de cada ciudadano, consolidando un clima de creciente pesimismo sobre el futuro del país.
En este contexto, analistas advierten que el Gobierno parece haber dilapidado una parte sustancial del capital político obtenido en las urnas. Si bien la situación actual aún no configura una crisis de gobernabilidad inminente, el clima remite a escenarios de fuerte incertidumbre. La falta de rumbo claro y el impacto de las disputas internas comienzan a pasar una factura costosa. El oficialismo se encuentra ahora ante la urgencia de reordenar su estrategia política y tomar decisiones de fondo si pretende frenar esta sangría de imagen y recuperar la iniciativa antes de que el desgaste sea irreversible.

