Guerra de trolls: Una cuenta falsa desató una feroz interna entre Santiago Caputo y Martín Menem

Los cruces virtuales en la red social X expusieron la fractura en el entorno presidencial y encendieron las alarmas en el Gabinete nacional. El sector del asesor acusa al entorno del titular de Diputados de operar en su contra, mientras los funcionarios exigen la intervención urgente de Javier Milei para frenar el conflicto.

El ecosistema digital de La Libertad Avanza se convirtió en el escenario de una batalla política a cielo abierto que amenaza con desestabilizar la convivencia interna del Gobierno nacional. Lo que comenzó como una disputa subterránea por el armado territorial terminó de estallar de manera pública, luego de que el asesor presidencial, Santiago Caputo, acusara formalmente al entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de administrar una cuenta anónima destinada a esparcir críticas y operaciones contra la gestión gubernamental.

El conflicto alteró por completo la agenda de la Casa Rosada, que intentaba asimilar el impacto de las recientes derivaciones de la causa judicial que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La virulencia de los mensajes intercambiados en la red social X provocó un profundo malestar en diversos ministerios, desde donde se advierte que la exposición pública de estas diferencias debilita la posición del oficialismo en un contexto socioeconómico complejo, marcado por el desgaste en la imagen presidencial y los persistentes reclamos de la sociedad.

El origen de la discordia virtual

La controversia se desató durante la tarde del sábado, cuando Caputo identificó la cuenta fake —vinculada al usuario @PeriodistaRufus antes de ser dada de baja— como una herramienta de desgaste coordinada por los equipos de comunicación de Menem. Desde el entorno del consultor político aseguraron que la situación colmó la paciencia de la mesa chica: “No creemos que haya sido ningún community manager suelto, salvo que nos den nombre y apellido y se pidan las disculpas correspondientes”, deslizaron fuentes cercanas al Salón Martín Fierro.

Ante la escalada del escándalo, Martín Menem intentó desactivar el frente de conflicto enviando un mensaje aclaratorio al bloque de diputados oficiales a través de la aplicación WhatsApp. En ese descargo, el legislador riojano negó rotundamente tener vinculación con la cuenta en cuestión, atribuyendo el incidente a un «error involuntario» de un colaborador técnico de su estructura. «Es una canallada de algún mala leche. Una canallada sofisticada por cierto, con mucho cálculo», sentenció el titular de la Cámara baja.

Ironías, amenazas y el quiebre del «triángulo de hierro»

Lejos de morigerar el tono, Santiago Caputo redobló las provocaciones en el plano virtual. Al responderle a una usuaria que solicitaba resolver las diferencias internas de manera personal, el asesor disparó con dureza: “Yo propuse tiros, pero se sienten más cómodos con el chusmerío, las operaciones en prensa y pintarse las uñas”. Estas expresiones generaron un fuerte impacto y preocupación en el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, donde calificaron la actitud del consultor como «mesiánica» y repudiaron el uso de perfiles falsos para desgastar a miembros del propio frente político.

Voces del oficialismo ligan esta crisis a una ruptura de fondo que data de agosto pasado, cuando los armadores políticos de Caputo excluyeron a los referentes de la agrupación «Las Fuerzas del Cielo» de las listas para las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires. “Está todo roto desde que plantearon un gobierno de coalición antes de la elección”, recriminan los sectores más duros del partido, quienes acusan al estratega de «tirar la piedra y esconder la mano».

El reclamo de intervención a Javier Milei

La parálisis del Poder Ejecutivo ante la virulencia de la interna provocó que varios ministros y secretarios de Estado demanden una definición taxativa por parte del jefe de Estado. “Está todo descontrolado. Javier no interviene y es el único que puede ordenar esto”, confesó un alto funcionario a las agencias de noticias. La falta de un arbitraje presidencial impide al Gobierno capitalizar políticamente los logros macroeconómicos recientes, como la primera desaceleración de la inflación en diez meses.

Este esquema de prescindencia por parte del mandatario ya provocó deserciones metodológicas en el pasado; un ejemplo de ello fue la estrategia de Patricia Bullrich, quien optó por construir un armado propio por fuera de las disputas de la mesa chica al notar que sus reclamos no eran atendidos. En los despachos de la Casa de Gobierno temen que este nivel de confrontación exponga una sensación de fin de ciclo anticipado, debilitando de forma severa las negociaciones legislativas en curso.