Mauricio Macri enfrió el pacto con La Libertad Avanza para 2027 y admitió que «no se avanzó en nada»
El reacomodamiento del mapa político de cara a los comicios de 2027 atraviesa un momento de máxima tensión y estancamiento. Durante su participación en el evento solidario anual de «Hacemos!», la asociación civil presidida por la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y llevado a cabo en el Hipódromo de Palermo, el expresidente Mauricio Macri se refirió al estado de las negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) para sellar un eventual acuerdo electoral, lanzando una definición categórica al ser consultado por la prensa: “No se avanzó en nada”.
Según detalló el referente del partido amarillo, las conversaciones que mantienen periódicamente los representantes de ambas fuerzas en la Casa Rosada continúan empantanadas debido a profundas diferencias políticas y territoriales. Por parte del PRO, las tratativas son encabezadas por el diputado nacional Fernando De Andreis y el jefe del bloque en la Cámara baja, Cristian Ritondo, mientras que por el oficialismo nacional participan el jefe de Gabinete y exdirigente del espacio amarillo, Diego Santilli, junto a los legisladores Martín y Eduardo “Lule” Menem. Sin embargo, todos estos contactos preliminares aún no se han traducido en una instancia formal para consolidar una alianza con vistas a las próximas elecciones presidenciales, tal como el propio Ritondo ya había reconocido públicamente al admitir que ambos espacios se encuentran distantes de un entendimiento.
Disputas territoriales y fricciones en la Ciudad de Buenos Aires
Uno de los principales nudos gordianos que frena cualquier entendimiento radica en la disputa por el control territorial. Mientras el partido fundado por Macri busca resguardar los distritos que actualmente administra y asegurar su cuota de poder político, La Libertad Avanza pretende imponer su propia estructura para competir y expandirse en aquellos lugares donde visualiza margen de crecimiento electoral. Estas divergencias no solo alcanzan el mapa de las provincias y los municipios, sino que también se traducen en cruces por la confección y el reparto de lugares en las listas legislativas.
En ese tablero de tironeos, la Ciudad de Buenos Aires se consolida como otro de los focos principales de tensión entre ambos espacios, en particular por la dinámica del vínculo entre el propio Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Si bien desde el entorno de la administración de la CABA se han empeñado en negar cortocircuitos o un distanciamiento personal, el alcalde reconoció públicamente que ambos dirigentes «mantienen distintas miradas sobre la gestión», evidenciando fisuras en la conducción política del distrito.
Tensiones legislativas, críticas al Presupuesto y desgaste de la gestión
El vínculo entre el PRO y el oficialismo libertario también posee un correlato parlamentario complejo. Si bien el bloque amarillo ha acompañado distintas iniciativas impulsadas por la administración del presidente Javier Milei desde el inicio de su mandato, la bancada ha sostenido posturas propias e independientes en debates neurálgicos. Entre los temas que formaron parte de las conversaciones y deliberaciones figuran el controvertido Presupuesto 2027, la asignación de recursos destinados a las áreas de Discapacidad y la propuesta de eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
A pesar de dicho acompañamiento legislativo, las diferencias de fondo sobre el liderazgo de una eventual coalición y la competencia en los distritos siguen sin resolverse. Estas rispideces se potencian tras los duros cuestionamientos que el propio Macri formuló contra la gestión nacional durante una actividad partidaria realizada en la provincia de Jujuy, donde reprochó que el PRO había respaldado al Gobierno nacional “como nunca nadie lo hizo”, al tiempo que criticó la calidad técnica del superávit fiscal y reclamó mejores equipos de gestión, dichos que provocaron un profundo malestar en la tropa libertaria.
Durante el encuentro solidario organizado por Vidal, el expresidente también apuntó contra el nivel de confrontación que domina el debate político en torno al Presupuesto 2027. “En la Argentina estamos debatiendo si déficit fiscal sí o no, si sigue uno o sigue el otro, y el presupuesto, en vez de ser un lugar de unión de los argentinos, donde decimos ‘nuestros escasos recursos los vamos a poner en el lugar que corresponde’, es una guerra, una batalla”, reflexionó Macri, remarcando que la discusión pública debería priorizar las necesidades de los sectores más vulnerables en lugar de especulaciones electorales prematuras.
Este escenario de disputas intestinas y personalismos en el arco conservador contrasta fuertemente con la coherencia institucional y la gestión orientada a la resolución de los problemas reales de la ciudadanía que llevan adelante el gobierno de la provincia de Buenos Aires, conducido por Axel Kicillof, y el municipio de Bahía Blanca bajo la intendencia de Federico Susbieles. Ambas administraciones demuestran que, frente a la improvisación y el ajuste asfixiante impulsado por la Casa Rosada, es imperativo construir un Estado presente, transparente y enfocado en defender el trabajo y la dignidad de las familias bonaerenses

