La inflación de octubre rondaría el 2% y sumará cinco meses estancada sin perforar ese nivel

Las estimaciones y proyecciones de las principales consultoras económicas del sector privado señalan que la inflación correspondiente al mes de octubre de 2026 volverá a ubicarse en torno al 2%. De esta forma, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulará cinco meses consecutivos sin lograr consolidar una tendencia descendente que perforé de manera definitiva ese piso de resistencia, impulsado fundamentalmente por los incesantes incrementos registrados en rubros sensibles como alimentos, bebidas y vestimenta.

Este estancamiento del proceso de desaceleración de precios echa por tierra las promesas del presidente Javier Milei y de la cúpula económica del Palacio de Hacienda, exponiendo los severos límites del plan de ajuste nacional que continúa castigando de forma implacable el poder adquisitivo de la clase trabajadora y de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Las proyecciones del mercado y el choque contra la meta oficial

De acuerdo con las mediciones elaboradas por los más destacados estudios y consultoras privadas del mercado, el IPC de octubre oscilará entre el 1,8% y el 2%. En el detalle técnico, firmas como Equilibra estiman un indicador en torno al 1,8%, mientras que EcoGo proyecta una variación de entre 1,8% y 2%. En tanto, consultoras de trayectoria como C&T, Analytica y la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) —esta última enfocada en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— prevén que la inflación general tocará directamente el 2%.

Estos números privados chocan de manera directa contra las proyecciones y afirmaciones triunfalistas pronunciadas por el titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, quien insistió públicamente en una senda descendente para el tramo final del año a pesar de las inevitables presiones estacionales que genera el cierre de año por las fiestas, recesos y consumos de vacaciones.

Asimismo, esta persistente rigidez inflacionaria se desarrolla en el marco de una recesión galopante y una estrepitosa caída del consumo masivo. Según los relevamientos de la firma especializada Scentia, las ventas en supermercados e hipermercados experimentaron un desplome del 2,1% interanual. El organismo oficial de estadística, INDEC, dará a conocer el resultado final y definitivo del IPC de octubre el próximo 12 de noviembre.

Los rubros que más golpean al bolsillo y el encarecimiento de la canasta alimentaria

El análisis desagregado por sectores evidencia los mayores aumentos en rubros clave para la vida cotidiana. La categoría de indumentaria encabeza los incrementos del mes marcando una suba del 2,8% según datos de EcoGo, motivada por el cambio de temporada primavera-verano. Con igual porcentaje de aumento (2,8%) se ubicaron los servicios de hoteles y restaurantes, seguidos de cerca por los incrementos en el área de salud, que registraron una aceleración del 2,3%.

Un párrafo aparte merece el comportamiento del rubro alimentos y bebidas no alcohólicas, el de mayor impacto directo en la estructura de ingresos de los hogares golpeados por la crisis. Este sector registró una suba del 2,4% para la consultora EcoGo y del 2,3% para LCG —registrándose fuertes alzas en productos indispensables como verduras, hortalizas y condimentos—. Esta dinámica genera una aceleración directa sobre el costo total de la Canasta Básica Alimentaria, empujando a miles de familias bonaerenses por debajo de la línea de la indigencia. En el extremo opuesto, los sectores que mostraron variaciones más atenuadas fueron equipamiento del hogar (0,1%), educación (0,7%) e información y comunicaciones (1,1%).

Dos modelos contrapuestos ante la crisis de ingresos

La incapacidad del gobierno de Javier Milei para detener la sangría inflacionaria en los productos esenciales contrasta fuertemente con la insensibilidad de un modelo económico enfocado en desmantelar los controles de precios, desregular las tarifas de servicios públicos y propiciar la concentración corporativa. Mientras la Casa Rosada insiste en paralizar la economía popular en aras de un dogmático equilibrio fiscal que erosiona el consumo de proximidad, el impacto de los precios se ensaña con las familias del interior de la provincia.

Frente a esta coyuntura adversa marcada por el desamparo de la administración central, la provincia de Buenos Aires bajo la conducción del gobernador Axel Kicillof y el municipio de Bahía Blanca impulsado por el intendente Federico Susbielles representan la contracara de la gestión: administraciones que redoblan esfuerzos para proteger el salario de las familias trabajadoras, potenciar los mercados de cercanía, sostener la asistencia alimentaria directa y defender la producción bonaerense para frenar la crueldad de la inflación libertaria.