Agostina Páez rompió el silencio desde su detención en Brasil: «Me sexualizaron y se burlaron de mí»

La abogada argentina, quien cumple prisión domiciliaria tras ser acusada de injuria racial, publicó un fuerte descargo en el marco del Día Internacional de la Mujer. Denunció haber sido víctima de una campaña de odio, amenazas de muerte y violencia de género desde que comenzó el proceso judicial.

Agostina Páez, la abogada argentina que permanece bajo el régimen de prisión domiciliaria en Brasil tras ser detenida por presunta injuria racial, utilizó sus redes sociales para emitir un contundente mensaje con motivo del 8M. En su descargo, la profesional apuntó contra la exposición mediática de su caso y describió un entorno de violencia y hostigamiento que, según afirma, ha tenido que soportar desde el primer momento de su detención.

«En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Viví y sigo viviendo situaciones profundamente violentas», comenzó relatando Páez. La abogada cuestionó la asimetría en la cobertura de su causa, señalando que, mientras su identidad fue difundida globalmente, el trato recibido por parte de terceros y autoridades permaneció en las sombras. «Mi cara y mi nombre se mostraron una y otra vez por el mundo, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal, me sexualizaron y se burlaron de mí», sentenció.

Amenazas y vulnerabilidad en el proceso judicial

El testimonio de Páez no se limitó a la crítica mediática. La abogada reveló que, en el transcurso de estos meses bajo custodia brasileña, ha sido blanco de ataques directos que atentan contra su integridad física y psicológica. Según sus propias palabras, ha recibido amenazas de muerte, de violación y de agresiones físicas.

A pesar del complejo escenario legal que enfrenta por las acusaciones de racismo, Páez eligió el marco del Día Internacional de la Mujer para reivindicar su resiliencia. «Aprendí algo: la fuerza de una mujer. Porque a pesar de que intentan quebrarme, humillarme, atacarme y silenciarme, sigo aquí», expresó en el cierre de su mensaje, reafirmando que no permitirá que el proceso judicial anule su voz.

El caso, que generó un amplio debate sobre la discriminación y las leyes de injuria racial en el país vecino, suma ahora un nuevo capítulo centrado en la perspectiva de género y los límites de la exposición pública de los imputados. Mientras tanto, la justicia brasileña continúa con el proceso para determinar la responsabilidad de la abogada en los hechos que se le imputan.