Crisis de consumo golpea a las panaderías de Bahía Blanca: El sector resiste a pesar de la fuerte caída en las ventas
La complicada situación económica del país se siente con fuerza en las panaderías de la ciudad, un sector históricamente resiliente. A pesar de una preocupante caída en el consumo, los referentes locales del rubro, tanto gremiales como empresariales, aseguran que la crisis no ha llegado al extremo de los cierres masivos que se registran a nivel nacional, donde cerca de 14.000 establecimientos han bajado sus persianas en el último año.
Consumo cauteloso: la gente prioriza el bolsillo
La falta de poder adquisitivo ha modificado los hábitos de compra de los bahienses, que ahora se manejan con mayor cautela a la hora de adquirir productos de panadería. Pablo Cesari, titular del Centro Industrial de Panaderos de Bahía Blanca, confirmó a un medio local que la merma en las ventas ronda entre el 30% y el 40%. Una situación que, si bien es alarmante, aún no se traduce en el colapso que se observa en otras partes de Argentina.
La misma perspectiva es compartida por los trabajadores del sector. Emiliano Militano, secretario gremial de la Unión de Personal de Panaderías de Bahía Blanca, explicó que los consumidores han optado por un enfoque más conservador. «La gente es más cuidadosa en la compra, en vez de un kilo de pan compra por flauta, lo mismo con las facturas ya no se ve tanto la compra por docena», detalló el dirigente, evidenciando el impacto directo de la crisis en los hogares.
Preocupación por la informalidad y la pérdida de oficios
Aunque los cierres de locales no son una constante en la ciudad, sí se ha notado un deterioro en las condiciones laborales. Según Militano, la principal preocupación es el aumento de la informalidad, una medida a la que algunos propietarios recurren para intentar reducir costos ante el constante incremento de los insumos. Esta precarización se suma a la «pérdida del trabajo en goteo» que se registra, especialmente en el área de ayudantes y personal de atención al público, en un intento por mantener a flote los negocios.
Un aspecto central de la problemática es el futuro de la profesión. El dirigente gremial destacó la necesidad de mantener la capacitación constante de los trabajadores para evitar la pérdida del oficio. «Existe una gran demanda de todo lo que es un maestro panadero», afirmó, señalando que el alto nivel de calificación de estos profesionales y su salario, que ronda los $1.200.000, podría ser un factor para que la cantidad de maestros panaderos en la ciudad comience a disminuir. La crisis, por lo tanto, no solo afecta la economía de los comercios, sino que también pone en riesgo el valioso capital humano del sector.

