El carry trade bajo presión: advierten por un posible desarme de posiciones que empuje al dólar
El stock de activos en pesos alcanzó los USD 3.700 millones y el mercado teme una dolarización masiva. Con tasas de interés más bajas, una devaluación moderada del peso podría anular las ganancias, lo que ha disparado el riesgo país y la cautela oficial.
El esquema del «carry trade», la apuesta financiera de invertir en pesos para ganarle al dólar, ha dejado de ser una opción segura para los inversores. El fantasma de una salida masiva hacia la divisa estadounidense de un stock que supera los USD 3.700 millones mantiene en alerta al Ministerio de Economía y al Banco Central. De acuerdo con datos revelados por la autoridad monetaria en Washington, el volumen de activos en moneda local creció un 85% respecto al cierre de 2024, acumulando una presión potencial sobre el tipo de cambio que el mercado observa con preocupación.
Este stock se distribuye entre casi USD 2.000 millones en bonos del Tesoro y unos USD 1.700 millones en instrumentos emitidos por el propio Banco Central. La mecánica, que consiste en aprovechar las tasas en pesos para luego volver al dólar con una ganancia mayor, funciona como un imán de capitales mientras el tipo de cambio se mantiene estable. Sin embargo, ante cualquier señal de inestabilidad, la salida simultánea de estos fondos podría disparar la cotización del dólar de manera abrupta.
El margen de ganancia se achica
La variable que ha modificado el escenario es la compresión de las tasas de interés. Actualmente, el «colchón» que protegía al inversor frente a una devaluación es mucho más delgado. En instrumentos con vencimiento a fines de abril de 2026, la ganancia proyectada es de apenas el 1,4% si el dólar se mantiene en el orden de los 1.400 pesos. No obstante, si la cotización subiera apenas a 1.450 pesos, la rentabilidad se tornaría negativa en un 2,1%, borrando cualquier beneficio nominal.
Este punto de quiebre, mucho más cercano que en meses anteriores, ha llevado a consultoras como Outlier a recomendar un desarme gradual de posiciones en pesos para migrar hacia activos dolarizados. La advertencia es clara: el carry ya no resulta atractivo ni siquiera para los perfiles de riesgo más agresivos, dado que se necesitan casi once meses de permanencia en pesos para cubrir una eventual brecha cambiaria significativa.
Señales de alerta en el mercado
La jornada financiera de este lunes reflejó el clima de incertidumbre. El riesgo país sufrió un incremento del 4,3%, alcanzando los 582 puntos básicos, mientras que las distintas cotizaciones del dólar registraron alzas cercanas al 1,5%. En sintonía con este nerviosismo, el Banco Central mostró una desaceleración en su capacidad de acumulación de reservas, logrando comprar apenas 53 millones de dólares, una cifra considerablemente menor a los promedios registrados durante la semana previa.
Analistas sostienen que el riesgo no proviene únicamente de los fondos extranjeros, sino de los inversores locales que, ante la flexibilidad del cepo para individuos, podrían dolarizarse con rapidez ante un cambio de tendencia. Mientras la carrera entre la tasa y el tipo de cambio se vuelve cada vez más ajustada, el Gobierno enfrenta el desafío de evitar que el desarme de estas posiciones se convierta en una corrida que desestabilice el programa económico vigente.

