El gobierno rechazó las versiones sobre la salud mental de Javier Milei

Desde la Casa Rosada calificaron los rumores como una operación política de la oposición

El Gobierno nacional rechazó de forma categórica las versiones que circularon en los últimos días sobre el estado de salud mental del presidente Javier Milei. Desde la Casa Rosada desmintieron de manera contundente los rumores, calificándolos como una «operación política» orquestada por el kirchnerismo con la clara intención de desgastar la figura presidencial, debilitar al Poder Ejecutivo y generar un clima de inestabilidad institucional.

Frente a los cuestionamientos, fuentes oficiales afirmaron que las especulaciones difundidas constituyen «mentiras deliberadas» en el marco de una ofensiva coordinada por sectores opositores. Según denunciaron desde el entorno del jefe de Estado, la estrategia del arco opositor busca instalar mediática y políticamente la idea de que el mandatario «no está en condiciones de gobernar» o que se encuentra «fuera de control», con el fin de entorpecer el curso habitual de la gestión pública.

El debate tomó mayor visibilidad pública tras la acumulación de declaraciones por parte de referentes del peronismo y del kirchnerismo. Entre las voces citadas por el oficialismo se destaca la de la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, quien expresó públicamente su inquietud señalando que le «preocupa genuinamente su estado». A estas expresiones se sumaron las duras críticas de dirigentes de la provincia de Buenos Aires: Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense, reveló haber consultado a una herramienta de inteligencia artificial sobre una persona que «ve terroristas en todos lados», recibiendo como respuesta un hipotético cuadro de «delirio persecutorio». Por su parte, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, calificó al Presidente de «desquiciado», mientras que el economista Guillermo Moreno también vertió duros cuestionamientos sobre la conducta presidencial.

Ante las consultas periodísticas directas sobre los rumores que sugerían diagnósticos como retraso mental, síndrome de Asperger o neurosis, voceros y fuentes del Ejecutivo nacional respondieron con absoluta firmeza. Desde el Gobierno recalcaron que no existe ningún informe médico, estudio clínico o elemento objetivo que avale tales afirmaciones, ratificando la plena capacidad e idoneidad del Presidente para ejercer sus funciones constitucionales al frente del país