El massismo rearma su base: Rovira se posiciona para recuperar Tigre en 2027 ante el ocaso de Zamora

Last Updated: 10 de noviembre de 2025By

Con el intendente Julio Zamora debilitado y sin posibilidad de reelección, Sergio Massa y Malena Galmarini han comenzado a perfilar la estrategia para recuperar la intendencia de Tigre, su base política histórica, en 2027. La apuesta principal del Frente Renovador es Sebastián Rovira, un joven economista que viene de liderar la lista local más votada en las últimas elecciones legislativas, relegando a la fuerza de Zamora a un humillante tercer puesto. La movida reconfigura la política del distrito y anticipa una feroz interna peronista.

El retorno a la ciudad de base

Tigre, el municipio que cimentó la carrera política de Sergio Massa, se ha convertido en el principal foco de atención del Frente Renovador (FR) con vistas a las elecciones de 2027. Tras la derrota en las urnas del año anterior, el espacio busca reconstruir su poder territorial, y la oportunidad llega con el final del tercer mandato de Julio Zamora, quien constitucionalmente no puede presentarse para un nuevo período.

La estrategia, impulsada directamente por Massa y Malena Galmarini, se centra en proyectar una imagen de renovación y un nuevo ciclo político, encarnado en la figura de Sebastián Rovira. Rovira, un joven economista de 25 años con una maestría en Políticas Públicas, no solo es considerado un rostro fresco, sino que ya demostró su capacidad electoral al frente de la lista de Fuerza Patria, superando a la lista oficialista en las últimas legislativas. Este triunfo sorpresivo fue interpretado dentro del massismo como el inicio de la consolidación de una alternativa de poder.

Rovira, quien también forma parte del equipo de autoridades de la nueva Universidad del Delta (un proyecto impulsado por el massismo), basó su campaña en una combinación de trabajo territorial profundo y una comunicación digital moderna. Utilizó las redes sociales para criticar abiertamente la gestión de Zamora, exponiendo problemas sensibles para el vecino como las largas esperas para acceder a turnos médicos en los centros de salud municipales.

El declive de la era Zamora

La irrupción de Rovira coincide con un período de evidente debilidad política para el actual intendente, Julio Zamora. El fracaso de su lista en las elecciones de septiembre, quedando tercero y muy lejos del piso de votos necesario para ingresar a la Legislatura bonaerense, dejó a Zamora sin un futuro político claro.

Fuentes cercanas al peronismo local señalan que este revés electoral no solo complicó su capital político, sino que también intensificó una disputa familiar por su sucesión, en la que se enfrentan su hija, la actual secretaria de Gobierno, Gabriela Zamora, y su esposa, Gisela Zamora, quien ya ha encabezado listas en comicios anteriores. Además, la gestión de Zamora enfrenta cuestionamientos formales, como una reciente y dura sanción del Tribunal de Cuentas por la administración de las fotomultas.

El desgaste de la gestión, sumado a la imposibilidad de reelegir, coloca a Zamora en una posición de vulnerabilidad que el massismo planea capitalizar. Dirigentes del FR en Tigre han señalado a este medio que han logrado «reconectar con la gente» mediante una campaña de proximidad que contrastó con el aparente aislamiento del zamorismo.

La reconfiguración del tablero político local

El triunfo de Rovira no solo le dio al massismo una victoria simbólica, sino que también les otorgó cinco bancas en el Concejo Deliberante tigrense, un número que les permite constituirse como una oposición fuerte. Ante este panorama, el massismo ya adelantó su postura: «Nosotros vamos a ser oposición en Tigre. Zamora eligió jugar por fuera del peronismo y hace tiempo tenemos diferencias en la gestión».

Sin una mayoría propia en el Concejo, Zamora se ve forzado a buscar nuevos acuerdos para la gobernabilidad. En este contexto, ha intensificado contactos con sectores del espacio libertario local, una deriva política que el massismo denuncia como una alianza implícita.

Paralelamente, la disputa se extiende al plano partidario: el Frente Renovador se muestra firme en su intención de discutir el liderazgo del Partido Justicialista (PJ) local, actualmente en manos de un aliado de Zamora. De hecho, en un reciente acto por el Día de la Lealtad, el massismo denunció que la sede del PJ «lleva meses cerrada por decisión del intendente», exigiendo su reapertura y vaticinando una fuerte confrontación por el control del sello de cara a 2027. La mesa de la política tigrense ya se ha rearmado, y la mira está puesta en la recuperación del poder ejecutivo municipal.