«Empanadagate»: Milei Reúne a su Tropa Digital para Coordinar la Estrategia Contra Críticas de Ricardo Darín
En una movida sin precedentes, el presidente Javier Milei convocó a los «tuiteros oficialistas» y mantuvo diálogos con periodistas afines para delinear una estrategia comunicacional unificada frente a la controversia generada por los dichos del reconocido actor Ricardo Darín sobre el precio de las empanadas.
La «crisis de las empanadas» se desató a raíz de las declaraciones de Ricardo Darín, que generaron una reacción coordinada por parte del gobierno. En una operación que se percibió como «absolutamente coordinada», tanto figuras del ámbito digital ligadas al universo libertario como periodistas oficialistas, salieron al unísono para criticar la figura del actor. Las acusaciones de «ensobrado» y «tilingo» no tardaron en circular, marcando el tono de la respuesta oficialista.
Numerosas cuentas de redes sociales identificadas con la ideología libertaria, como TraductorteAma, TheRealBuni, ElTrumpista, PregoneroL, TommyShelby_30 y Agarralapala, fueron parte activa en la ofensiva digital, trabajando para «machacar la imagen del actor». Simultáneamente, en el ámbito televisivo, el presidente Milei contó con el apoyo de comunicadores como Jonatan Viale, Luis Majul, Esteban Trebucq y Gabriel Anello.
Estos periodistas, algunos de ellos con una relación de amistad con el mandatario, mantuvieron «contactos informales» en los que se les habría transmitido la estrategia gubernamental. El mensaje que habría emanado de las «usinas libertarias» fue claro y directo: «La idea es sencilla, tienen que saber que si critican les vamos a tirar con todo». Esta declaración subraya la postura firme del gobierno ante cualquier tipo de cuestionamiento, buscando fijar una narrativa dominante en el espacio público.
La reunión con la «tropa digital» y los contactos con periodistas afines reflejan una estrategia comunicacional integral, que abarca tanto el ámbito de las redes sociales como los medios tradicionales. La administración de Milei parece estar utilizando una táctica agresiva para desacreditar las críticas y controlar el discurso público, especialmente en un contexto donde las percepciones económicas son sensibles. Este episodio, denominado internamente como «empanadasgate», pone de manifiesto la importancia que el gobierno le otorga a la batalla cultural y mediática, y su disposición a utilizar todos los recursos a su alcance para defender su posición y contrarrestar las opiniones adversas.

