Escándalo de la «triple factura»: funcionario de Milei con tres sueldos públicos bajo la lupa del Congreso
Alejandro Ciro Álvarez, actual Subsecretario de Políticas Universitarias del Gobierno nacional, se encuentra en el ojo de la tormenta por acumular tres remuneraciones estatales simultáneas, una práctica que choca con el discurso de la «casta» libertaria. Documentos revelan que el funcionario cobró más de cinco millones de pesos de una universidad, a pesar de haber declarado estar de licencia. Además, existen serios interrogantes sobre sus títulos académicos y su trayectoria en el Estado.
Cargos superpuestos y sueldos millonarios: la «triple» vida pública
El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Ciro Álvarez, un funcionario que ganó notoriedad por su lealtad a Santiago Caputo y su perfil como «soldado» de La Libertad Avanza, enfrenta una fuerte polémica por la presunta acumulación irregular de sueldos públicos.
Álvarez, quien asumió su cargo en el Ejecutivo nacional, mantuvo hasta principios de 2025 sueldos de tres fuentes estatales diferentes: su salario como Subsecretario, más dos remuneraciones provenientes de universidades públicas: la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Lo más llamativo de la controversia se centra en la UNLaM. A pesar de que Álvarez afirmó en diversas entrevistas estar «de licencia desde el segundo cuatrimestre de 2024» en su puesto como profesor adjunto de Historia Económica Argentina, los registros oficiales desmienten su versión. Documentos a los que accedió la prensa revelan que el funcionario percibió un total de $5.587.615,1 brutos entre agosto de 2024 y enero de 2025 por su cargo en esa institución. Una suma que, a modo de contraste, equivale a 159 becas Progresar, un programa dirigido a estudiantes de bajos recursos.
Inconsistencias académicas y una larga trayectoria en la «casta»
Las dudas sobre Álvarez no se limitan a su remuneración. También hay serias inconsistencias en torno a su formación y su historial laboral en el Estado, lo que contrasta fuertemente con la retórica anti-casta del gobierno al que pertenece.
- Títulos en duda: Si bien Álvarez se presentó públicamente como «profesor titular de la UBA», la casa de estudios aclaró que en realidad es adjunto interino y que no cuenta con cargos concursados, requisito indispensable para la titularidad. Adicionalmente, sus declaraciones sobre poseer un título de politólogo o estar cursando un doctorado en Economía no se reflejan en el registro público de graduados. Su único título universitario reconocido es el de Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador.
- Vida en el Estado: Lejos de ser un outsider, Álvarez ha tenido una larga carrera de más de 30 años en la función pública. Ingresó al Congreso Nacional en 1994, pasando por varios despachos legislativos y llegando a la Comisión Bicameral de Inteligencia, donde permaneció hasta el cambio de gestión. Es decir, durante años percibió sueldos del Senado, la UBA y la UNLaM simultáneamente, una práctica de múltiple remuneración que la normativa argentina busca limitar.
El apadrinamiento político y el pedido de informes del Congreso
La figura de Álvarez dentro del oficialismo se consolidó gracias al apoyo de figuras clave como Santiago Caputo y Daniel «El Gordo Dan» Parisini. De hecho, en un reciente acto de la agrupación «Las Fuerzas del Cielo», fue ovacionado al grito de «Olé, olé, olé, profe, profe», a lo que él respondió emocionado afirmando: «Cada uno de nosotros es un soldado de este ejército».
La controversia ha escalado hasta el poder legislativo. Diputados de la oposición, como Esteban Paulón y Mónica Fein, han presentado un pedido de informes al Ejecutivo Nacional. Los legisladores buscan que se detallen los actos administrativos de su designación, los dictámenes sobre incompatibilidades y la totalidad de los haberes que Álvarez percibió entre 2024 y 2025, recordando que decretos y la Ley de Ética Pública prohíben la acumulación de cargos públicos pagos, salvo excepciones muy puntuales.

