Florencia Peña reveló por qué vacaciona en el exterior

Last Updated: 24 de enero de 2026By

La actriz fue criticada varias veces por sus viajes al exterior a pesar de su discurso Nac & Pop

Flor Peña se ha convertido en una de las famosas más vinculadas con el peronismo; por eso, muchas veces sus actitudes terminaron siendo foco de las críticas de las personas que no piensan como ella. Entre varios temas, uno de los puntos por los que más se la ha juzgado es por haberse ido de vacaciones, en varias ocasiones, al exterior. Sobre esto, la actriz habló con Nilda Sarli en su ciclo de entrevistas.

Desde muy joven, su rostro se volvió familiar para millones de argentinos gracias a la televisión. Sin embargo, ese reconocimiento masivo nunca fue sinónimo de tranquilidad. Por el contrario, la actriz explicó que la fama opera como una carga diaria, algo que no siempre se condice con su personalidad. “Para mí la fama es una mochila un poco compleja. Yo soy muy fóbica, tengo fobia social, me cuesta un montón”, confesó durante la charla, dejando en evidencia una contradicción profunda entre lo que el público imagina y lo que ella siente puertas adentro.

Esa tensión se vuelve aún más evidente cuando relata el esfuerzo consciente que hace para sostener un trato cordial frente a fans y periodistas. “Yo hago mucho esfuerzo por ser una persona amable y amorosa cuando se acercan las personas, y ni hablar cuando se acercan los cronistas. No me es fácil; yo trabajo muy duro sobre eso para ser amable y respetar el trabajo de los demás”.

Uno de los ejes más resonantes de la entrevista fue la pérdida del anonimato. Para Peña, no se trata solo de una molestia menor, sino de una limitación real a su libertad. Explicó que muchas de las críticas que recibe por viajar al exterior responden, en realidad, a una necesidad básica: recuperar gestos simples que en Argentina se vuelven imposibles. “A nosotros a veces nos critican porque nos vamos al exterior. Yo me voy afuera básicamente porque puedo hacer cosas que no hago acá. Si me voy de viaje a Mendoza, me tengo que bancar que la gente me pida fotos, se sienta con derecho a tocarme, a abrazarme”.

La actriz describió con precisión ese deseo casi elemental de desaparecer del radar público por un rato. “A veces tengo ganas de ser anónima, necesito ser anónima. Necesito poder no tener el pelo peinado y que nadie me saque una foto y la suba a las redes y me critiquen. Y si soy alta, si soy flaca, si soy baja…”.

Flor Peña también ejemplificó cómo esa mirada permanente condiciona acciones mínimas. “Me siento a leer un libro en un café, eso no lo puedo hacer. Salir a caminar está en Argentina prohibido”. La frase, entre irónica y resignada, sintetiza una sensación de encierro que contrasta con la idea de libertad asociada al éxito profesional.

Durante la conversación, la actriz fue más allá y cuestionó con dureza la lógica del espectáculo y la cultura del chimento. Marcó una diferencia clara entre la fama como resultado de un recorrido laboral y la fama buscada como objetivo en sí mismo. “Nada me parece más horrible que ser famoso”, sentenció, y sumó una crítica directa al ecosistema mediático actual: “Tampoco me gusta mucho esta industria que hay del chimento y del invento”. Según explicó, la sobreinterpretación constante desgasta y lastima: “Todo golpea, porque cualquier cosa que vos digas o hagas es motivo de que alguien en la tele lo analice, lo critique, lo opine”.

El impacto de esa exposición no se limita a su figura pública. Flor Peña contó cómo este tema atraviesa su rol como madre y las conversaciones que mantiene con sus hijos, especialmente con Juan. Para ella, es fundamental transmitir una mirada crítica sobre la fama y el valor real del reconocimiento. “Le enseño mucho a mis hijos, sobre todo a Juan, al del medio, que no hay nada en la fama. No hay ningún objetivo a cumplir, no hay nada ni productivo ni interesante ni creativo en la fama. La fama no sé qué es, pero la fama debería ser una consecuencia de un trabajo”. Incluso fue más tajante al referirse a las nuevas formas de popularidad digital: “Ser influencer no es nada. Ser influencer es algo que… Sí, que es hoy. Y que no sé si cuanto más te va a llenar”.

En el cierre, la actriz volvió a poner el foco en cómo la mirada ajena condiciona su cuerpo y su ánimo. Reconoció que la fama la vuelve tímida, la achica, la inhibe. “La fama me da mucha timidez. Yo, por ejemplo, vengo caminando por la calle y si la gente me está mirando mucho y yo siento la mirada, me empiezo a achicar; me inhibe”