La Compra de Flybondi por un Dólar: Oscuras Conexiones con el Poder y Sospechas de Tráfico Ilícito
La reciente adquisición de la aerolínea Flybondi por un simbólico dólar por parte de un fondo liderado por Leonardo Scatturice ha desatado una ola de inquietud y serias acusaciones. La operación expone presuntas vinculaciones con altas esferas del gobierno y servicios de inteligencia, en un contexto de un escándalo por «narcovalijas» no declaradas que reaviva fantasmas del pasado aeronáutico argentino.
La compra de la aerolínea low-cost Flybondi por tan solo un dólar, concretada el pasado junio, está en el ojo de la tormenta, generando un torbellino de especulaciones y denuncias sobre una presunta red de influencias y actividades ilícitas que se extenderían hasta el corazón del poder político. Leonardo Scatturice, la figura visible al frente del fondo comprador, sería, según fuentes cercanas a la investigación, el testaferro de individuos fuertemente ligados al actual gobierno y con presuntos lazos con los servicios de inteligencia.
El foco de la polémica se intensificó con el escándalo de las diez valijas no declaradas que ingresaron al país el pasado 26 de febrero, procedentes de Estados Unidos y con destino al Aeroparque Jorge Newbery. Cinco de estas valijas habrían pasado por un canal aduanero que, de forma irregular, se abrió exclusivamente para la tripulación y una única pasajera, Laura Arrieta. Arrieta, quien trabaja para Scatturice, es señalada como un eslabón clave en esta trama, sugiriendo que la autorización para el ingreso de las valijas «plagadas de dólares» provino de «altas esferas del poder».
Las imágenes que circulan muestran a Scatturice, Arrieta y Soledad Cedro, esta última vocera y persona con llegada al presidente Javier Milei. Los tres, según la información trascendida, conforman «COC Global Enterprise», el fondo de inversión con sede en Estados Unidos que adquirió Flybondi. Un dato alarmante es que los tres integrantes de este fondo habrían firmado un contrato que los compromete a realizar lobby para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en Estados Unidos, con un pago en dólares.
El historial de Scatturice suma a la inquietud: su pasado en la Policía Federal y sus presuntos vínculos con los servicios de inteligencia, además de haber desempeñado un rol crucial en la relación entre el gobierno argentino y la administración Trump, son elementos que alimentan las sospechas. Fue él, incluso, quien habría articulado el vínculo entre Javier Milei y el entonces presidente de Estados Unidos antes de su ascenso al poder.
Un detalle que no pasó desapercibido en la investigación es el avión en el que viajaba Laura Arrieta, registrado como N100LA. Los registros de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos revelan que esta matrícula posee «registros reservados o múltiples» y se encontraba «pendiente de cambio» a 18RU. En medio del escándalo por las valijas, y alertado por el gobierno, la matrícula del avión fue rápidamente modificada a 100LA, lo que generó aún más interrogantes sobre la transparencia de la operación. La empresa que adquirió Flybondi fue constituida en noviembre de 2024, y tan solo tres meses después se firmaría el controvertido contrato con la SIDE.
Fuentes internas del gobierno libertario comenzarían a especular sobre la corrupción que se vislumbra en la actual gestión, interpretando que, ante los dos años de mandato restantes, «este tipo de negocios» se estarían «liberando».
Pero la ambición no se detendría en Flybondi. Existiría una clara intención de desguazar Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de bandera. Declaraciones como las de Guillermo Francos, quien habría afirmado «terminamos con Aerolíneas Argentinas», y la insistencia del presidente Milei en privatizarla, se alinean con esta estrategia.
Se denuncian maniobras para desprestigiar a la compañía estatal, comunicando desperfectos y supuestos accidentes con el fin de justificar su desmantelamiento. Un ejemplo alarmante es la medida cautelar administrativa publicada por la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) de Brasil el 20 de junio de 2025. Esta medida prohíbe a Aerolíneas Argentinas implementar nuevas bases de operación en Brasil, a raíz de un vuelo que sufrió un desperfecto con un avión presuntamente retirado del mercado en 1993 y puesto a volar en condiciones inadecuadas, lo que sugiere una clara intención de «sacar todas las rutas posibles para pasárselas a Flybondi». La pregunta que flota en el aire es si Flybondi, ahora con rutas a Brasil, será el nuevo vehículo para «valijas que no se pueden mostrar».

