Macri y los gobernadores del PRO chocan por la estrategia de alianzas con La Libertad Avanza rumbo a 2027

Las tensiones internas en el seno del PRO volvieron a quedar expuestas a raíz de los profundos desacuerdos que mantienen el expresidente Mauricio Macri y los gobernadores provinciales del espacio en torno a la estrategia electoral y política con vistas a los comicios de 2027. Mientras los mandatarios distritales reclaman autonomía absoluta para resolver las tácticas de contención territorial y los acuerdos de coalición en cada jurisdicción, el fundador del partido insiste en la necesidad de entablar una negociación centralizada de carácter nacional con la administración del presidente Javier Milei, advirtiendo que las estrategias fragmentadas debilitan el peso político del espacio amarillo.

La distancia insalvable entre ambas posturas se profundizó en el marco de las discretas reuniones que el exmandatario viene manteniendo desde hace meses con emisarios de la Casa Rosada con el propósito de diseñar una arquitectura electoral conjunta. De dichos encuentros participan activamente el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el jefe de la bancada del PRO en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo; el legislador nacional Fernando de Andreis y los referentes partidarios Martín y Eduardo “Lule” Menem.

Las tratativas preliminares se inauguraron formalmente el pasado 13 de agosto, tras una cumbre llevada a cabo entre Macri y la secretaria general de la Presidencia y máxima autoridad de La Libertad Avanza, Karina Milei. No obstante, al cabo de numerosos encuentros, los avances concretos continúan brillando por su ausencia debido a los cortocircuitos internos.

Autonomía territorial frente al centralismo de cúpula

Desde el entorno de los gobernadores provinciales del PRO recalcaron que las determinaciones electorales no pueden ser digitadas desde la Ciudad de Buenos Aires. “No hay ninguna posibilidad de que Macri y el PRO Nacional se metan en las decisiones de las provincias. Los jefes territoriales definirán sus alianzas”, advirtieron desde las administraciones del interior, defendiendo la potestad de cada distrito para calibrar los entendimientos locales según sus propias correlaciones de fuerzas.

En la vereda opuesta, los dirigentes alineados con el expresidente consideran que permitir a cada jurisdicción actuar de manera aislada dispersa la capacidad de negociación frente al oficialismo libertario y conspira contra el objetivo de consolidar una alternativa de poder nacional unificada. Por su parte, desde la cúpula de La Libertad Avanza optaron por mantenerse al margen de la disputa intestina, limitándose a señalar que los dirigentes del PRO deben resolver sus diferencias de manera interna antes de reclamar un acuerdo orgánico.

El nudo gordiano de la negociación radica en las condiciones de un eventual pacto de cohabitación electoral. Mientras el macrismo busca blindar y preservar los distritos donde detenta el poder ejecutivo, los libertarios pretenden expandir su propia estructura territorial y competir con candidatos propios en aquellas provincias donde vislumbran posibilidades de crecimiento a expensas de la estructura tradicional del PRO.

Antecedentes distritales y la preocupación central por la Ciudad de Buenos Aires

El mapa trazado durante los comicios legislativos de 2025 dejó en evidencia que los gobernadores ya venían aplicando estrategias descentralizadas. Mandatarios como Rogelio Frigerio en Entre Ríos y Jorge Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires articularon entendimientos electorales puntuales con La Libertad Avanza. En el caso de Frigerio, su sintonía con la Casa Rosada quedó sellada tras una serie de reuniones en abril con Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, donde obtuvo la garantía de que el oficialismo nacional no interferirá en su proyecto reeleccionista, a cambio de replicar la coalición que derrotó al peronismo en 2025 y de gestionar medidas financieras y tarifarias favorables para su provincia.

En contraste, otros referentes como el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, optaron por tomar distancia del esquema de la Casa Rosada para impulsar el espacio alternativo Provincias Unidas junto a mandatarios radicales y al peronista cordobés Martín Llaryora, aunque con una cosecha electoral acotada que alcanzó los 1,7 millones de votos frente al peso de los bloques mayores.

Para Mauricio Macri, la Ciudad de Buenos Aires encarna el epicentro de sus mayores preocupaciones políticas. Considerado el bastión histórico donde nació el PRO y que gobierna de manera ininterrumpida desde hace dos décadas, el distrito porteño enfrenta un escenario complejo: comparte un electorado afín con las fuerzas libertarias, el jefe de Gobierno Jorge Macri proyecta su reelección y La Libertad Avanza sufrió la baja de figuras de peso como Manuel Adorni en sus aspiraciones para disputar la Jefatura de Gobierno local.

Diferencias presupuestarias y parlamentarias con la Casa Rosada

Las rispideces entre la conducción nacional del PRO y los mandatarios territoriales no se reducen estrictamente al plano electoral. En la agenda legislativa también persisten profundas discrepancias en torno a dos iniciativas vertebrales impulsadas por el Gobierno nacional: el debate por el Presupuesto 2027 y la reforma electoral que promueve la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Hasta el momento, los distintos sectores partidarios no han logrado consensuar una postura unificada de bloque en el ámbito parlamentario, llegando al umbral del año electoral profundamente divididos tanto en la metodología de negociación con La Libertad Avanza como frente a las principales herramientas institucionales del oficialismo.