Robo de fentanilo: el Hospital Municipal blinda sus quirófanos y acorrala a los sospechosos
Tras el hallazgo de 25 ampollas vacías, las autoridades sanitarias dispusieron la instalación de cámaras de vigilancia y sistemas de reconocimiento facial. Un dato clave sobre el cambio de cerraduras reduce drásticamente el círculo de investigados en la causa.
El robo de fentanilo en el Hospital Municipal de Bahía Blanca continúa sumando capítulos y obligó a las autoridades sanitarias a tomar decisiones drásticas para blindar el acceso a los medicamentos críticos. En el marco de una investigación que mantiene en vilo al ámbito de la salud local, la aparición de 25 frascos vacíos no solo encendió las alarmas, sino que aportó una pista fundamental que podría acelerar el esclarecimiento del caso.
Frente a la gravedad de los hechos, el centro médico determinó una reestructuración completa de los protocolos de seguridad en el área de quirófanos, sector considerado de máxima sensibilidad por la naturaleza de los fármacos que allí se manipulan y almacenan.
Tecnología al servicio de la trazabilidad
Para evitar nuevos episodios y garantizar un control estricto, la dirección del hospital resolvió la instalación de una cámara de seguridad que funcionará de manera ininterrumpida las 24 horas del día. Este dispositivo estará estratégicamente ubicado dentro del quirófano y su lente apuntará de forma exclusiva al mueble donde se resguarda el fentanilo, permitiendo un monitoreo permanente y en tiempo real.
En sintonía con esta medida, el acceso al bloque quirúrgico dejará de ser tradicional. Se incorporará un sistema de ingreso electrónico basado en biometría de reconocimiento facial. De este modo, únicamente el personal previamente autorizado podrá traspasar las puertas. El sistema generará un registro digital inalterable con el día, horario y la identidad exacta de cada persona que ingrese, garantizando un seguimiento preciso de los movimientos internos.
El detalle que acota la lista de sospechosos
Más allá de las medidas preventivas a futuro, la investigación judicial sobre el robo inicial y la posterior manipulación del material sumó un elemento técnico que resulta clave para los pesquisas.
Según la información recabada, la aparición de las ampollas vacías se produjo después de que las autoridades del hospital decidieran cambiar el candado de seguridad del mueble de resguardo, reemplazando la llave original.
Este dato es fundamental para el avance de la causa: la persona que introdujo o manipuló los frascos vacíos necesariamente contaba con una copia de esta nueva llave. Lejos de ser un acceso generalizado, este hecho restringe sustancialmente el universo de sospechosos a un grupo muy reducido de personas que disponían del nuevo sistema de cierre, acercando a los investigadores a los posibles responsables.
Con estas nuevas disposiciones, el Hospital Municipal busca recuperar la confianza, garantizar la trazabilidad absoluta de sus insumos críticos y cerrar el cerco sobre quienes vulneraron los protocolos de una de las instituciones de salud más importantes de la ciudad.

