Sobreseen a la mujer acusada de matar a sus dos hijos con discapacidad
En un fallo polémico, la mujer de Alta Gracia (Córdoba) acusada de matar a sus dos hijos con discapacidad, tras lo cual convivió un tiempo con sus cadáveres, acaba de ser sobreseída.
La decisión la tomó el juez Claudio Lasso, que consideró que el comportamiento de la madre fue “atípico”, es decir que no se puede tipificar como delito. El magistrado sostuvo que la mujer atravesaba un estado psicótico, carecía de apoyo y enfrentaba una sobrecarga absoluta en el cuidado de los adolescentes.
Sus hijos dependían al 100% de ayuda de terceros para sobrevivir, por lo que la madre, según el fallo, no tenía “posibilidades reales y concretas” de evitar su muerte debido a su estado psíquico.
Los chicos, de 15 y 17 años, con discapacidad y electrodependientes, fueron encontrados sin vida en abril de 2024 en su casa de la calle Pachamama, del barrio Villa Camiares, en Alta Gracia. Fue luego de que un familiar alertara a la policía, ya que la mujer convivió un tiempo con los cadáveres, que presentaban un avanzado estado de descomposición.
En ese momento, la mujer quedó imputada por homicidio agravado por el vínculo y estuvo detenida en la cárcel de Bouwer, aunque después la internaron en un centro psiquiátrico. El juez Lasso, al sobreseerla, no le impuso nuevas medidas de seguridad, ya que ya no está internada y continúa con un tratamiento voluntario.
La investigación estimó que el joven de 17 falleció entre fines de 2023 y principios del año siguiente, mientras que la muerte de la adolescente de 15 habría ocurrido en febrero de 2024. Ambos estaban en un sillón, cubiertos de nylon negro. Cuando los encontró la policía, la madre y una amiga estaban rezando en el lugar, y la mujer explicó que sus hijos “estaban dormidos”.
El expediente judicial documentó el fanatismo religioso de la mujer, quien al parecer sufría alucinaciones auditivas y sostenía que el padre de los niños tenía el “demonio adentro”, creencia que provocó el alejamiento del hombre del hogar un año antes del hecho. Toda la familia padecía carencias económicas graves.
Mónica, una vecina del barrio Villa Camiares, relató a medios cordobeses que los chicos se movían en silla de ruedas y requerían alimentación especial. La mujer mantenía una actitud reservada, aunque tuvo cruces con los vecinos por poner música religiosa a volúmenes elevados. Según los testimonios, justificaba ese accionar al decir que “celebraba el milagro de Dios de que sus hijos aún estén vivos”.

