Tensión en la Cumbre: Bullrich, a la Deriva ante el Avance del Pacto Milei-Ritondo

Last Updated: 1 de junio de 2025By

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se encuentra en el ojo de una tormenta política que amenaza con erosionar su influencia en el Gobierno y definir su futuro. Excluida de las negociaciones clave por las listas provinciales entre La Libertad Avanza y el PRO, y enfrentada a la creciente influencia de Cristian Ritondo, Bullrich busca desesperadamente reencauzar un diálogo que parece haberle dado la espalda.

Patricia Bullrich, actual ministra de Seguridad de la Nación, atraviesa un momento de alta tensión política que la ha dejado en una posición delicada dentro del entramado de alianzas que se gestan en el oficialismo. La ministra se vio relegada de las negociaciones fundamentales entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO de la provincia de Buenos Aires, un escenario que ha sido capitalizado por su histórico rival, Cristian Ritondo. Este avance del acuerdo entre el macrismo bonaerense y el mileísmo no solo la ha excluido de la mesa chica, sino que también la ha puesto en una posición de fragilidad.

La situación de Bullrich se complica aún más por el notorio recelo de Karina Milei, la influyente secretaria General de la Presidencia. Conocida como «El Jefe», Karina estaría impulsando la salida de Bullrich del gabinete, empujándola hacia una candidatura como senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Este movimiento estratégico, de concretarse, podría significar un desplazamiento de Patricia Bullrich de una cartera clave y de gran visibilidad en la gestión actual.

Las negociaciones, que ya han comenzado entre Cristian Ritondo y Sebastián Pareja, armador político de Karina Milei, están definiendo los espacios en las futuras boletas bonaerenses y de diputados nacionales. A medida que este acuerdo avanza, los lugares disponibles para otros sectores del PRO que no están alineados con Ritondo, como el de Bullrich, disminuyen drásticamente.

Hasta el momento, Patricia Bullrich solo ha logrado blanquear su intención de que su diputado nacional de confianza, Gerardo Milman, busque la reelección. Sin embargo, esta aspiración se choca de frente con un potente veto de Karina Milei. El motivo del rechazo es el presunto involucramiento de Milman en la causa del atentado contra la expresidenta Cristina Kirchner. Consciente de esta «bola negra» que pesa sobre su figura, el diputado Milman protagonizó esta semana una controvertida jugada, presentándose ante la justicia para solicitar que se investiguen «otros» autores intelectuales del intento de magnicidio. Lejos de despegarse del tema, esta acción solo consiguió reavivar la polémica y lo puso nuevamente bajo el escrutinio público, complicando aún más sus posibilidades de ser parte de las listas.

La actual negociación con los 14 intendentes del PRO, liderados por Ritondo, ha invertido las expectativas iniciales. La intuición de que los «últimos amarillos en desembarcar» en el mundo libertario se quedarían sin lugares ha demostrado ser errónea. Por el contrario, la decisión expresa del propio presidente Javier Milei de privilegiar el acuerdo con Ritondo, incluso imponiéndolo a su hermana, ha dejado afuera de la negociación a figuras que se anticiparon al salto al mileísmo, como la propia Patricia Bullrich y el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela.

Bullrich debió percibir que su peso político en el gobierno ya estaba en declive cuando Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial, logró el nombramiento de Vicente Ventura Barreiro en un cargo diplomático en Uruguay, del que poco se conoce públicamente. Ventura Barreiro es una figura muy cercana a Ritondo y había sido despedido y denunciado por Patricia Bullrich de su propio Ministerio de Seguridad. Este movimiento no solo fue un revés para la ministra, sino también una clara señal de la creciente influencia de Ritondo, quien previamente le había arrebatado la presidencia del PRO bonaerense, marcando un claro acto de «venganza» política.

A comienzos de la semana, Karina Milei excluyó deliberadamente a Patricia Bullrich de un encuentro crucial en la Casa Rosada con Santilli y Ritondo, un encuentro que funcionó como el inicio formal de las negociaciones de listas. Ante este evidente aislamiento, Patricia Bullrich maniobró rápidamente y consiguió, este viernes, que Sebastián Pareja recibiera a sus delegados, Diego Valenzuela y el mencionado Gerardo Milman. Esta reunión, aunque lograda, se percibe como una concesión menor en un tablero donde los movimientos principales ya se están definiendo sin su participación.

El panorama para la ministra podría ser aún más sombrío. En los círculos cercanos al mileísmo, se maneja la posibilidad de que, si Patricia Bullrich finalmente acepta o es «empujada» a ser candidata a senadora, Cristian Ritondo podría ser su reemplazante en el Ministerio de Seguridad. Esta potencial rotación, que consolidaría el poder de Ritondo y alejaría a Bullrich de la gestión diaria, es vista por los allegados a la Casa Rosada como una jugada más beneficiosa para el Gobierno. «Cristian terminó acaparando todo. Lleva bien el manejo del bloque», explicaron fuentes cercanas al gobierno, refiriéndose a la capacidad de Ritondo para tejer acuerdos y mantener la cohesión.

El peso político de la ex candidata a presidente del PRO parece estar en un proceso de «licuación». El armado nacional que intentó con los denominados «radicales con peluca», liderados por el tucumano Mariano Campero, también se chocó con la pared que les construyó Karina Milei a la hora de discutir las listas. Incluso figuras cercanas a Bullrich, como Daniela Reich, senadora provincial y pareja de Diego Valenzuela, enfrentan incertidumbre. Reich, quien presidía el PRO bonaerense antes de Ritondo, pretendía ingresar en la lista de diputados nacionales, pero desde el entorno de Karina le hicieron ver que era «poco probable». Ahora, ni siquiera tiene confirmado que pueda seguir como legisladora provincial.

La situación de Bullrich no solo se ve afectada por el ajedrez político. La gestión de su Ministerio de Seguridad también enfrenta complicaciones en el ámbito judicial. Esta semana, la justicia procesó por abuso de autoridad y lesiones al policía federal que roció con un muy agresivo spray de gas pimienta el rostro de una niña de 10 años en la plaza del Congreso, durante una de las movilizaciones recientes. Este episodio, sumado a una serie de intervenciones policiales que han generado controversia por el uso de la fuerza contra manifestantes, incluyendo jubilados y sacerdotes, añade una capa más de cuestionamiento a la gestión de la ministra.

El futuro político de Patricia Bullrich en este complejo escenario de reacomodamientos y disputas internas, se presenta con más interrogantes que certezas, mientras los actores clave del Gobierno redefinen el mapa de poder en la provincia de Buenos Aires.

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