Un informe del Cepa advierte que la desocupación real supera las cifras oficiales del Indec

El estudio sostiene que la metodología de la Encuesta Permanente de Hogares y el auge del empleo en plataformas ocultan un escenario de desempleo latente y precarización laboral.

Frente al discurso oficial promovido por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, las estadísticas públicas elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran un retroceso en el mercado de trabajo. De acuerdo con los datos oficiales publicados este jueves, la tasa de desocupación a nivel nacional alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, lo que representa a 1,73 millones de argentinos sin empleo. Esta cifra marca un incremento del 0,3% en comparación con el mismo período de 2025 y una suba del 0,1% respecto del primer trimestre de este año.

Sin embargo, un reciente informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) concluye que el escenario social y laboral es significativamente más grave que el reflejado por las cifras oficiales. La investigación pone el foco en la metodología de medición utilizada y en la manera en que el fenómeno denominado «capitalismo de plataformas» contribuye a enmascarar la falta de trabajo formal.

De acuerdo con los criterios metodológicos implementados en las mediciones de empleo a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se clasifica como parte de la población ocupada a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia de la encuesta.

Bajo esta premisa, el Cepa explica que toda persona que desarrolle actividades para generar ingresos mediante aplicaciones de movilidad o transporte de mercaderías —como los servicios de delivery o traslados tipo Uber— queda automáticamente contabilizada en las estadísticas como ocupada, o bien como subocupada en aquellos casos en que la carga horaria resulte inferior a las 35 horas semanales, independientemente de la regularidad o continuidad del ingreso.

El documento advierte que la migración paulatina desde puestos asalariados formales hacia el rebusque en plataformas de mensajería y traslado genera una distorsión estructural en los indicadores. El mantenimiento de este criterio metodológico no se ajusta a la realidad del mercado actual y provoca que diversos indicadores del deterioro laboral queden ocultos. De esta manera, el trabajador permanece registrado estadísticamente dentro de la población ocupada bajo la figura de cuenta propia (tanto formal como informal), ocultando una condición de desempleo latente.

En ese sentido, la evidencia volcada en el informe del Cepa señala que un 13% de los trabajadores de plataformas desempeña jornadas de entre 0 y 24 horas semanales. A pesar de enfrentarse a inserciones laborales marcadas por la imprevisibilidad, la inestabilidad y la falta de protección social, estas personas no figuran en los registros de desocupación, aun cuando son víctimas de la incapacidad del sistema económico para generar empleo de calidad.

Por otro lado, el análisis problematiza el concepto de independencia laboral asociado a este sector. El estudio destaca que la supuesta autonomía opera en la práctica como una «subordinación algorítmica» que degrada la relación laboral tradicional, configurando un vínculo de dependencia encubierta que permite a las empresas de plataforma eludir las responsabilidades y obligaciones propias de un empleador, mientras los trabajadores figuran estadísticamente como autónomos.

Finalmente, el Cepa remarca que al permitir que una porción de la Población Económicamente Activa (PEA) permanezca dentro de los índices de ocupación realizando tareas marginales o con baja carga de horas, se erosiona la representatividad de la tasa de desocupación como indicador único para evaluar la salud del mercado de trabajo, ocultando un proceso profundo de flexibilización y precarización laboral.