Amenazas de masacre en universidades: Alerta antiterrorista y el grupo neonazi «764»
Una serie de amenazas anónimas y de alto impacto contra la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) dispararon una alerta antiterrorista a nivel nacional, movilizando a unidades especializadas de la Policía Federal Argentina (PFA) y requiriendo la asistencia internacional del FBI e Interpol. Los mensajes, que advertían sobre una posible masacre con «escopeta, explosivos y armas blancas», obligaron a la UCA a evacuar todos sus edificios y suspender sus actividades, mientras se investiga la conexión con el grupo extremista «764».
Las instituciones académicas de la capital y el conurbano bonaerense se encuentran bajo máxima alerta tras una oleada de mensajes que contienen amenazas explícitas de violencia extrema. La situación más grave se registró en la Universidad Católica Argentina (UCA), que comunicó a su comunidad la suspensión total de las actividades en sus niveles primario, secundario y universitario hasta el día lunes. La medida fue tomada tras recibir una amenaza anónima que obligó a aplicar el protocolo de seguridad dispuesto por el Ministerio de Seguridad y Justicia.
Semanas antes, la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) había sido blanco de un mensaje similar, aunque optó por reforzar la seguridad en todas sus sedes y realizar la denuncia pertinente, manteniendo la normalidad de sus actividades académicas.
El correo que sembró el terror
El contenido del correo electrónico recibido por la UNTREF, enviado por un usuario identificado como «asmodeus764», detallaba un plan de ataque escalofriante. «Iré con mi escopeta en mano y en mi mochila iré con explosivos y armas blancas para asesinar a la mayor cantidad de gente posible», se leía en el mensaje.
El remitente, que se identificó como un exestudiante «acosado y humillado», anunció que transmitiría la masacre en la plataforma Discord a la «organización 764» y que luego se suicidaría en los baños, comparándose con Anders Breivik. Un correo con similares características ya había obligado, el pasado 7 de noviembre, a la evacuación de las sedes de la UCA en Mendoza, Rosario y Puerto Madero.
Quién está detrás del número «764»: Un culto satánico y neonazi
El número «764» refiere a una organización satánica de extrema derecha que ha encendido las alarmas antiterroristas a nivel global. La red, catalogada como una «secta neonazi satánica», es conocida por glorificar ataques de odio y masacres escolares, como la de Columbine, e introducir a sus víctimas en ideologías extremas.
Según las investigaciones, el grupo habría sido fundado por el estadounidense Bradley Cadenhead, un adolescente que actualmente cumple una condena de 80 años de prisión tras declararse culpable de cargos relacionados con pornografía infantil en 2023. Se cree que el número 764 se basa en el código postal de Stephenville, Texas, donde residía Cadenhead.
El modus operandi de los «depredadores cibernéticos»
Las autoridades internacionales, incluyendo el FBI y la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) de Reino Unido, describen a los miembros de la red «764» como «depredadores cibernéticos». Su peligrosa modalidad de acción consiste en ganarse la amistad y confianza de adolescentes vulnerables a través de plataformas digitales, para después coaccionarlos y manipularlos.
El objetivo es incitar un comportamiento violento, llevarlos a autolesionarse, cometer actos sexuales o incluso intentar suicidarse, mientras otros miembros del grupo observan. El Departamento de Justicia de Estados Unidos advierte que buscan «insensibilizar a los jóvenes ante la violencia» y socavar las normas sociales, con el fin último de «sembrar el terror… buscando la desestabilización social».
Investigación internacional en curso
La gravedad de las amenazas en Argentina activó una respuesta coordinada por el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), y divisiones de antiterrorismo de las policías de Buenos Aires y de la Ciudad. La cooperación con el FBI e Interpol se volvió indispensable para rastrear el origen de los correos y las personas detrás del alias «asmodeus764».
Una fuente local del caso indicó a Infobae que, si bien «no hay evidencia de la existencia del grupo en Argentina», se presume que los responsables de los mensajes buscan «sumar puntos para poder integrarla» a la red internacional, replicando sus métodos de terrorismo digital.

