Colapso en la construcción: las ventas en corralones se desplomaron un 50% en marzo

El sector atraviesa una de sus crisis más agudas con caídas históricas en el consumo de insumos básicos como el asfalto y el hierro. La parálisis de la obra pública y el freno en las refacciones particulares ya provocaron la pérdida de más de 100 mil empleos en todo el país.

La industria de la construcción en Argentina ha ingresado en un terreno de parálisis que enciende alarmas en toda la cadena de valor. Durante el mes de marzo, los corralones de materiales registraron un desplome en sus ventas de hasta el 50%, un número que refleja no solo el freno de las grandes obras, sino también la incapacidad de los sectores medios para encarar pequeñas refacciones domésticas.

“Ya no hay expectativas. La gente no tiene plata”, resume Horacio, dueño de un corralón en el barrio porteño de Flores, cuya realidad se replica en cada punto del país. Según los comerciantes del sector, la demanda se ha pulverizado afectando desde insumos críticos como el cemento y el ladrillo hasta artículos de terminación como sanitarios y grifería.

Los números de la recesión

Los datos oficiales respaldan la sensación de los comerciantes. El Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC), medido por el INDEC, reveló cifras críticas para el mes de febrero de 2026: el consumo de asfalto cayó un 62,1% interanual, mientras que el hierro y los aceros para la construcción retrocedieron un 34,3%. Por su parte, el hormigón elaborado mostró una baja del 29,8%.

Esta tendencia se consolida con el Índice Construya, que mide las ventas de las empresas líderes del sector. En el primer bimestre del año, la caída interanual fue del 28,4%. Los empresarios atribuyen este escenario a la combinación de dos factores asfixiantes: la incertidumbre total sobre los costos de reposición y la desaparición de la demanda de obra privada pequeña y mediana.

El impacto en el empleo y la obra pública

La ausencia de obra pública a nivel nacional ha dejado un vacío que la actividad privada no logra compensar. Actualmente, solo algunos proyectos específicos en CABA y refacciones de urgencia mantienen una mínima circulación de insumos. “Antes las obras grandes traían 10 pesos y ahora traen 5”, grafica Horacio sobre la reducción del ticket promedio de inversión.

La consecuencia más dolorosa de esta retracción es el impacto social. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el sector de la construcción ha perdido más de 100 mil puestos de trabajo. La caída en las ventas de ladrillos, arena, cal y pegamentos no solo vacía los corralones, sino que profundiza la desocupación en uno de los motores históricos de la economía argentina.