Giro político de cara a 2027: Patricia Bullrich toma distancia de Javier Milei y redefine su estrategia con el establishment
La actual senadora nacional de cuño libertario comenzó a tejer puentes autónomos de cara a las próximas elecciones presidenciales. Un encuentro reservado con el exministro Domingo Cavallo expuso las diferencias de criterio con la conducción de la Casa Rosada y abrió canales de diálogo con sectores empresarios que cuestionan las formas del actual jefe de Estado.
El escenario político interno del oficialismo comenzó a mostrar signos de reconfiguración estratégica con vistas a los comicios presidenciales del año 2027. La exministra de Seguridad y actual senadora nacional, Patricia Bullrich, inició un proceso de diferenciación política respecto de la conducción del presidente Javier Milei, posicionándose de manera autónoma ante sectores del establishment económico y financiero que miran con atención la evolución de las variables macroeconómicas y los modos de gestión de la actual administración.
La dinámica de desapego táctico sumó un hito significativo tras confirmarse una reunión de carácter reservado entre la legisladora y el exministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo. El cónclave cobra especial relevancia debido a la actual tirantez institucional existente entre el Palacio de Hacienda y el veterano economista, quien pasó de ocupar un rol de consulta permanente en el universo de las ideas libertarias a transformarse en un crítico explícito del programa de estabilización oficial, advirtiendo recientemente sobre los riesgos de una «bomba cambiaria» de cara al mediano plazo.
Cortocircuitos en la mesa oficialista
La aproximación de la senadora hacia la figura de Domingo Cavallo desafía de forma abierta los límites políticos fijados por el Poder Ejecutivo. En el transcurso del último año, la relación entre el jefe de Estado y el exjefe de la cartera económica de la convertibilidad sufrió un deterioro público manifiesto. El mandatario nacional llegó a calificarlo de «impresentable», determinó el desplazamiento de su hija de la delegación diplomática argentina ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y, según trascendidos confirmados por el entorno del propio economista, interrumpió toda comunicación directa por vías de mensajería virtual.
Sin embargo, el vínculo institucional entre los dos protagonistas del encuentro reservado registra antecedentes históricos de larga data, habiendo compartido gabinete nacional durante el tramo final de la gestión presidencial de Fernando de la Rúa en el año 2001. Los movimientos actuales de la legisladora no solo implican un distanciamiento del estilo personalista de conducción de la Casa Rosada, sino que también evidencian reparos frente a la gestión económica coordinada por el ministro Luis Caputo.
El reordenamiento interno coincide con la difusión de diversos estudios de opinión pública que otorgan a la senadora índices de ponderación positiva que se ubican de manera competitiva frente a otros cuadros técnicos del espacio gubernamental, alcanzando en determinados segmentos demográficos márgenes superiores a los de la propia figura del jefe de Estado. La tensión acumulada en la cúspide del poder político se manifestó semanas atrás durante un encuentro de gabinete, ámbito en el cual el presidente exteriorizó su disconformidad ante el requerimiento de la legisladora para que el jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, presentara de modo público sus declaraciones juradas patrimoniales.
Los puentes con el sector empresarial y el horizonte nacional
El perfil adoptado por la senadora ha comenzado a traccionar la atención de corporaciones industriales y cámaras comerciales tradicionales. Diversos actores del denominado establishment expresan coincidencia sustancial con las orientaciones de desregulación económica promovidas por la administración central, pero manifiestan reparos respecto de la sostenibilidad institucional y los modos discursivos del esquema presidencial. Ante ese panorama, la figura de la dirigente emerge como una alternativa con mayor densidad de articulación partidaria, experiencia legislativa y capacidad de contención institucional.
De forma paralela a la construcción de su proyección federal, la legisladora mantiene una participación activa en la agenda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, apelando a la difusión de piezas audiovisuales críticas hacia la gestión local que encabeza el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. No obstante, operadores de su núcleo de confianza desestiman que el distrito capitalino constituya el objetivo principal de su armado, ubicando la prioridad metodológica en la consolidación de una estructura nacional capaz de heredar la representación del espacio no peronista de cara al año 2027 en caso de que las metas de normalización macroeconómica no logren consolidarse de manera definitiva.
La experiencia de la senadora en procesos de ruptura y realineamiento partidario a lo largo de su trayectoria pública —desde sus inicios militantes, su paso por el selcanismo, la Coalición Cívica, la presidencia del PRO, la posterior integración a La Libertad Avanza y su afiliación formal en 2025— configura un activo que la mesa chica de la presidencia observa con cautela, conscientes de la base electoral y el volumen de alianzas corporativas que la dirigente conserva bajo su órbita directa.

