Quiebra SanCor: La Justicia decretó la liquidación de ARSA y 400 familias quedan en la calle

Last Updated: 13 de noviembre de 2025By

Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa responsable de fabricar los icónicos yogures, flanes y postres de la marca SanCor, fue declarada en quiebra por la Justicia Comercial. El cese definitivo de operaciones impacta directamente en las plantas de Buenos Aires y Córdoba, dejando a cerca de 400 trabajadores sin su fuente de ingresos y marcando un nuevo golpe para el sector productivo lácteo.

La Justicia Comercial formalizó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), la compañía que, bajo licencia de la histórica cooperativa SanCor, producía y distribuía los postres refrigerados que formaron parte de la dieta de millones de argentinos. La decisión, dictada por el juez Federico Güerri, del Juzgado Comercial N°29, pone fin a un proceso de concurso preventivo iniciado en abril de 2024 que no logró salvar la continuidad de la empresa.

Este desenlace judicial no solo representa el cierre de una unidad productiva clave en el rubro lácteo, sino que también implica el despido de aproximadamente 400 trabajadores distribuidos en dos puntos neurálgicos de su operación: la planta de producción ubicada en la localidad bonaerense de Arenaza, que empleaba a unas 180 personas, y el centro de distribución en Montecristo, Córdoba, donde trabajaban otras 200.

 

El fracaso de un salvataje prolongado

 

El camino hacia la quiebra de ARSA fue largo y estuvo marcado por la imposibilidad de encontrar un inversor o comprador que estuviera dispuesto a inyectar el capital necesario para reflotar la producción. La compañía intentó, sin éxito, mantener viva su vasta red logística, compuesta por 165 distribuidores que, semanalmente, abastecían a más de 70.000 comercios a lo largo y ancho del país. La complejidad del mercado y la acumulación de dificultades financieras terminaron por sellar su destino.

Según declaraciones del gremio de la alimentación, la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra), los problemas se agudizaron a partir de mayo de 2024. Desde esa fecha, la empresa comenzó un incumplimiento sistemático en el pago de salarios. Esta situación derivó en protestas, retenciones de tareas y una serie de denuncias formales presentadas ante la Secretaría de Trabajo, reflejando el estado crítico de la firma antes de la sentencia de liquidación.

 

El contexto de crisis y el impacto en la industria

 

La quiebra de ARSA se inserta en un panorama macroeconómico complejo que ha impactado fuertemente en el sector productivo e industrial argentino. Fuentes del mercado y analistas económicos señalan que la prolongada caída del consumo masivo, sumada a la inestabilidad de los costos operativos, actuaron como «tiro de gracia» para la compañía, que ya venía arrastrando problemas de gestión.

La falta de interés de potenciales salvadores durante el concurso preventivo subraya la cautela y la reticencia de los inversores a asumir grandes riesgos en un entorno económico de alta volatilidad. El cierre de ARSA se suma a una lista creciente de empresas —especialmente productivas— que han debido cesar sus operaciones en los últimos tiempos, reflejando las dificultades para sostener la actividad industrial frente a la recesión y la caída del poder adquisitivo.

El impacto social de esta quiebra es inmediato y doloroso: 400 familias se encuentran ahora enfrentando la pérdida de su empleo, lo que pone en evidencia las consecuencias directas de la crisis económica en el entramado social y laboral de las provincias de Buenos Aires y Córdoba. La Justicia ha ordenado la liquidación, y ahora la prioridad de los gremios y las autoridades laborales se centrará en el acompañamiento a los trabajadores para asegurar el cumplimiento de las indemnizaciones correspondientes y la búsqueda de una pronta reubicación laboral.

La marca SanCor, si bien es una de las más emblemáticas del país, había licenciado sus productos refrigerados a ARSA. Este cierre pone en jaque la continuidad de la fabricación de estos postres específicos, aunque la marca principal, que elabora otros productos lácteos, opera de forma independiente a este proceso de liquidación.