Récord de venta de motos refleja el avance de la precarización laboral
La destrucción del empleo registrado en Argentina impulsa el patentamiento de unidades de baja cilindrada. Miles de trabajadores desocupados o con ingresos insuficientes recurren al delivery y a las aplicaciones de transporte como único refugio económico.
La economía argentina presenta una marcada paradoja. Mientras algunos indicadores muestran signos de recuperación sectorial, el mercado de trabajo formal continúa contrayéndose, empujando a miles de personas hacia la informalidad. Este escenario explica un fenómeno comercial llamativo: el patentamiento de motocicletas alcanzó niveles récord en los últimos meses, traccionado casi en su totalidad por la necesidad de generar ingresos rápidos en el circuito del reparto urbano.
El perfil de los compradores cambió de manera drástica. Las concesionarias y los fabricantes de motovehículos reconocen que el motor de las ventas ya no es el uso recreativo o el transporte familiar, sino la demanda de una herramienta de trabajo accesible. De hecho, en las agencias comerciales ya es habitual ver la exhibición de modelos económicos junto a las mochilas térmicas utilizadas por las plataformas de delivery para captar de forma directa a quienes buscan una salida laboral inmediata.
Los números detrás de la crisis del empleo formal
El crecimiento en la venta de motos es la contraestructura de un mercado laboral que muestra severas dificultades para retener y generar puestos de calidad.
Los principales factores que explican este traspaso masivo a las economías de plataformas incluyen:
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Pérdida de puestos registrados: Desde fines de 2023 se contabiliza la destrucción de más de 200 mil empleos formales en el sector privado.
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Estancamiento de sectores clave: Actividades históricamente empleadoras, como la industria manufacturera y el comercio minorista, no logran recuperar sus niveles previos de contratación.
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Cambio de gama: Las unidades de baja cilindrada y menor costo económico lideran de forma absoluta los patentamientos, desplazando a los modelos de mayor tamaño.
«Detrás de cada nueva moto destinada al delivery muchas veces hay un trabajador despedido, un joven que no consigue su primer empleo registrado o una familia que necesita ingresos adicionales para subsistir», advierten desde las organizaciones sindicales del sector.
El debate pendiente sobre la regulación laboral
La inserción en las aplicaciones de reparto y transporte ofrece una respuesta rápida ante la urgencia económica, pero expone a los trabajadores a un esquema de alta vulnerabilidad. Al no ser considerados empleados en relación de dependencia, quienes conducen estas unidades deben asumir la totalidad de los costos operativos, el mantenimiento de los vehículos y los riesgos viales cotidianos.
Los especialistas y representantes gremiales coinciden en que la expansión del sistema acentúa la necesidad de una discusión legislativa que permanece postergada. La falta de coberturas básicas ante accidentes de trabajo, la ausencia de aportes jubilatorios, las licencias por enfermedad y las vacaciones pagas configuran el reverso de un boom comercial que, lejos de celebrar la reactivación del consumo, visibiliza las urgencias del tejido social.

