Ver, base para apreciar, apreciar base para actuar y actuar base para resolver…
Por Andrea Natalia Melo (Licenciada en Sociología)
Hace algunos años, luego de estar absorbida en los quehaceres de la militancia y la práctica política, inicie una búsqueda personal, un camino espiritual. Fue cuando me puse a indagar en prácticas y filosofías orientales. Las mismas, sorpresivamente, me remitieron y arrojaron con más fuerza hacia las cuestiones de nuestra “cultura occidental”, y su integración me condujo hacia una especie de fuente, o cierto halo de verdad, entendiéndola como manifestación, o lo que se devela.
A través de una terapia medicinal, se me reveló la particularidad egoíca de los problemas. En “soñar juntos, el camino hacia un mejor futuro”, Francisco I destaca que, en una serie de pasajes de la biblia, la crisis personal se devela como golpe a nuestro orgullo, y como purificación. De un modo u otro, podemos percibir así, toda crisis; nada nos humilla más en términos de nuestra soberbia y nada tampoco, nos acerca más a dios.
Si, como muchos intuimos, son tiempos líquidos, críticos y demás (a instancia global, y particularmente, en torno al manejo altamente cuestionable de la economía nacional) es de esperarse que la desesperación haya inspirado que una importante cantidad votantes haya elegido una alternativa, al menos en apariencia, a lo que ya se conocía y funcionó. Es así como, el motivo de la elección en el voto a Milei, puede y debe ser comprendido sin enojos y además, es necesario; en tanto exista la intención de reordenar una oposición con voluntad patriótica de poder. Así las cosas, va de suyo que en la autocritica o reconocimiento de las faltas, hay perdón real y posibilidad de mejora.
Ahora, a poco más de una semana, advirtiendo las señales, los anuncios y personajes de la arena política incorporados al nuevo gobierno, ha quedado claro que “lo nuevo”, de novedoso no presenta nada. Se perfila más como un “macrismo recargado” que como un anarco capitalismo desconocido e inaplicable o un fascismo retrogrado. Malo conocido, ya es más fácil para todos evidenciar las consecuencias y actuar previsores, si es que se quiere evitar otra década perdida. De lo contrario la representación del perfil “más popular” seguirá orientado a una suerte de alternancia progresista cada 4 años.
Así las cosas, desde diversos espacios del gobierno que se va, y ya le podemos decir anterior, muestran expresiones apresuradas, parecen “no ver la hora” de coronar un guía o conductor, una especie de bálsamo o de canal de desahogo que les permita mostrar que así “se enfrentarán a los miedos y sobrevivirán renovados”.
Al respecto varias cosas: si realmente hay una llama patriótica, la primera indicación es que necesitamos reflexionar, encontrarnos en consensos y antes que nada hacer expresa la autocritica de lo que no se debatió y se excluyó para que se vuelva a incorporar lo que se ha vedado durante más de diez años: el estudio y la aplicación de las bases del Modelo Argentino.
Salirnos del infantilismo de echar culpas hacia el afuera, dejar de repetir neuróticamente la contradictoria propuesta de abrazarse a Kicillof como el fundador de la resistencia. Porque, en lo votos no necesariamente esta la verdad y ha quedado clarísimo: otra cosa muy distinta es la legitimidad y la legalidad que otorga ese apoyo.
El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, como Ministro de Economía, fue, objetivamente, el precursor, en 2014, del ciclo económico que continuaron los gobiernos siguientes iniciando dicha gestión, con una brutal devaluación. En la última campaña expresó que era hora de cambiar de sinfonía (en alusión a acabar con el peronismo como si no fuera eso lo que han venido haciendo) y formó parte, activa, de un gobierno que dejó atrás la meta de la Argentina industrial y nacionalista para orientarse a un perfil asistencialista y defensor del pobrismo. Kicillof es la representación más acaba del denominado kirchnerismo, de esa veta de “vanguardismo” que generó un hartazgo tal en buena parte de la sociedad, que Milei fue la salida a dicha cosmovisión. Kicillof es = a CFK en este sentido.
Si se buscase reorganizar el movimiento patriótico, bastaría comenzar con dejar de acusar al otro, dejar de alimentar el fundamentalismo y con humildad y confesión de las faltas y limitaciones tanto en términos metodológicos, ideológicos, eleccionarios y de gobernanza, dejar el sectarismo. De lo contrario, solo se seguirá alimentando más al otro polo, y esa “oposición” solo contribuirá a niveles más degradatorios.
El Peronismo, que propios y ajenos miran con recelo, no ha sido nunca sectario, por el contrario se lo ha criticado por su pluralidad; de la existencia de un peronismo de derecho y otro de izquierda (¿?) mucho se ha hablado. A los confundidos o mareados, a los ignorantes o desconcertados, les aclaramos, humildemente, que el movimiento peronista no aboga por más ni menos que por la aplicación política y económica de una conciencia verdaderamente nacional. Creemos en la comunidad pero en su base se encuentra un profundo respeto por el individuo. Como justicialistas, encarnamos valores que emanan de la misma esencia del hombre, hemos nacidos rebeldes, como alternativa al colonialismo, planteamos una democracia social no de corte demo liberal burgués y nuestra doctrina, no necesita actualizarse, porque no es estática, sino que se engrandece y da más frutos en cuanto logra desarrollarse
Todo proceso de sanación siempre nos envuelve hacia la reconciliación con Dios, con nuestra fe. El relativismo, por el contrario, estimula el “Ser abroquelado”, no cuida de sus hermanos, rechaza sus raíces. Quizás estemos a tiempo de tomar contacto con la realidad, dejando atrás el narcicismo, oponiéndonos al desanimo y pesimismo.
¿Desde cuándo lo clásico y tradicional se ha convertido en base para descarte? ¿Quién nos hizo creer que evolucionar no es consolidar, maduramente, nuestras raíces? ¿Cómo no advertir que en la promoción de la cultura del cuidado está el contrapunto a la ideología de la libertad personal que juzga todo con un prisma fabricado?
Siempre es y será factible ser crítico hacia la actitud de algunos dirigentes del peronismo; por sus fallas, momentos de debilidad o sus pecados, pero es incorrecto plantear una superación sin formarse hasta entender que en ciertas circunstancias, lo que salva es la capacidad de ayuda, el alzamiento del otro (por sobre el desprecio o rechazo)…sólo así se protege la Patria, el movimiento y la doctrina.
Es cierto que las ideas se discuten, pero la realidad se discierne, y en esto busco acercar un aporte: Si la acusación de los otros ignora a dios, la acusación de nosotros nos abre a él. Veamos las cosas a distancia para poder vernos y modificar. Solo en lo concreto se abren caminos de posibilidad. No nos volvamos intolerantes a los limites, no osemos desprestigiar la creación, ni subordinar el poder al status social de los que gobiernan. Con una historia como la nuestra y el potencial argentino, estamos siempre a tiempo de reorganizarnos.
No fue en la razón, ni en lo material, fue en lo espiritual donde encontré respuestas. Quizás sea hora de hacernos cargo que el crecimiento material y tecnológico, no ha estado acompañado lo suficiente por bases filosóficas y teológicas que eviten la supremacía del egoísmo y la competencia cruel.


Muy buenos conceptos gracias Andrea. Felicitaciones